Listado de la etiqueta: jacinto bátiz

Novedad editorial: ‘Atención médica al final de la vida desde la Deontología’

El Instituto para Cuidar Mejor del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi acaba de editar un nuevo libro de su director, el Dr. Jacinto Bátiz Cantera, titulado Atención médica al final de la vida desde la Deontología. La obra, de 129 páginas, cuenta con la maquetación del Hno. Ramón Castejón García y con una cubierta realizada por Amalia San Martín García. Está disponible de manera gratuita para su descarga en formato digital (“pdf”) en el portal web del hospital santurzano, dentro del menú Publicaciones.

El libro está prologado por el Dr. Marcos Gómez Sancho, presidente de honor de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), expresidente de la Comisión Central de Deontología de la Organización Médica Colegial (OMC) y coordinador del Observatorio Atención Médica al Final de la Vida de esta entidad.

Una de las principales características de esta novedad editorial son las contribuciones de distintos y reconocidos expertos del área de la atención al final de la vida y la deontología médica. Entre estas personas, se pueden citar a los doctores José María Domínguez Roldán, Juan José Rodríguez Sendín, Manuel Fernández Chavero, Pilar León Sanz, Luis Ciprés Casasnovas, Felicidad Rodríguez Sánchez, María Teresa Vidal Candela, Alberto Fidalgo Francisco, Sandra Ferrer Gelabert, Rafael del Río Villegas, Ángel Pérez Arias, Mariano Casado Blanco, Rogelio Altisent Trota, Javier Rocafort Gil, Álvaro de la Gándara del Castillo, Francisco Barón Duarte, Elia Martínez Moreno y María Castellano Arroyo.

Tal y como declara el Dr. Jacinto Bátiz, «en la situación de enfermedad terminal, la ética médica impone también la obligación de acompañar y consolar, que no son tareas delegables o de menor importancia, sino actos médicos de gran relevancia para la calidad asistencial. No tiene cabida hoy, en una medicina verdaderamente humana, la incompetencia terapéutica ante el sufrimiento terminal, ya tome la forma de tratamientos inadecuados por dosis insuficientes o excesivas, ya la del abandono».

En línea con el planteamiento anterior, el director del Instituto para Cuidar Mejor del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi explica que «acompañar a la persona que sufre en el proceso de morir, en el final de su vida, es un deber deontológico del médico. La deontología médica inspira al médico a acompañar al enfermo para aliviar su sufrimiento con el tratamiento enérgico y eficaz de sus síntomas, a acompañar evitando la prolongación de una agonía insoportable con la adecuación de aquellos esfuerzos terapéuticos que le podrían provocar mayor sufrimiento que la propia enfermedad; pero en ningún caso a provocar intencionadamente la muerte de quien sufre para que deje de sufrir. El objetivo de la medicina paliativa es aliviar el sufrimiento de la persona, no precipitar la muerte de quien sufre para que deje de sufrir».

Entre los contenidos de Atención médica al final de la vida desde la Deontología, se trata el papel del Código de Deontología Médica, la obligación de no abandonar al enfermo, el deber de informar, la necesidad de controlar los síntomas que provoquen sufrimiento al paciente, la adecuación del esfuerzo diagnóstico y terapéutico, la sedación, el respeto a los valores y deseos del paciente, la atención ante un deseo de adelanto de la muerte, la actuación tras el fallecimiento del enfermo, la necesidad de formarse para cuidar mejor y la realidad del trabajo en equipo.

Sobre el autor

Jacinto Bátiz Cantera es doctor en Medicina y Cirugía. Médico de Familia. Magister en Cuidados Paliativos. Experto en Ética y Deontología Médica. Jefe de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi desde 1993 hasta 2017. Director del Instituto para Cuidar Mejor del mismo Hospital desde 2017 hasta la actualidad. Presidente de la Comisión de Deontología del Colegio de Médicos de Bizkaia desde 2001 hasta 2019. Miembro de la Comisión Central de Deontología Médica de la OMC desde 2004 hasta 2023. Miembro del Observatorio Atención Médica al Final de la Vida de la OMC desde 2004 hasta la actualidad. Presidente de la Sección de Cuidados Paliativos de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao desde 2002 hasta la actualidad. Responsable del grupo de Bioética de la SEMG desde 2017 hasta la actualidad. Y codirector de la Cátedra en Cuidados Paliativos de la Fundación Pía Aguirreche y la Universidad Francisco de Vitoria.

La compasión como herramienta para cuidar

La compasión es el entendimiento y la empatía de los profesionales de la salud ante lo que le ocurre y le preocupa al enfermo. Deseo hablar de lo importante que es la compasión, sobre todo en cuidados paliativos, en el marco de la efeméride del 14 de octubre, Día Mundial de los Cuidados Paliativos, la jornada en la que deseamos recordar en todo el mundo la necesidad de estos cuidados para aliviar el sufrimiento de las personas cuando llegan a la etapa final de sus vidas.

Cuando el médico se dispone a tratar los problemas del enfermo, lo primero que ha de hacer es identificar los síntomas que le provocan sufrimiento, bien sean físicos, sociales, emocionales o espirituales. Si el enfermo percibe que tenemos en cuenta sus preocupaciones va a responder mejor al tratamiento, porque a partir de ese momento se da cuenta que le estamos tratando a él, además de a su enfermedad.

La compasión dignifica y hace más humano tanto a quien la ofrece como a quien la recibe. La compasión ayuda a las personas enfermas, a sus familias e influye en el propio profesional que puede llegar a sentirse transformado.

Tener compasión es mucho más que experimentar un sentimiento de pena o lástima hacia alguien, porque eso supondría mirar a la persona sufriente desde arriba, como si nosotros estuviéramos situados en mejores condiciones o desde una mayor fortaleza. Requiere sentir empatía hacia el dolor del otro, ponernos a su mismo nivel y comprender su problema, como si fuéramos nosotros los que lo tuviéramos. Supone adentrarse en la dificultad de la otra persona para intentar hacerse cargo de ella, queriendo aliviar su carga, decidiendo hacer algo por aliviarla y poniéndose en movimiento para conseguirlo.

Cuando la persona está ante la muerte, se encuentra en un momento crucial. Es entonces cuando la compasión puede ser una herramienta para cuidar al enfermo, ayudarle a dar sentido a su vida y a la razón de su sufrimiento, y contribuir a que adquiera la paz interior necesaria para que el proceso de morir sea sereno.

¿Cómo nos podemos acercar a la persona enferma desde la compasión? Llegar a tener un corazón compasivo es un trabajo y un camino en el que es necesario dar ciertos pasos. El primero es la empatía, la proximidad ante los demás. A más cercanía, más insoportable nos resultará verlos sufrir, lo que nos llevará a sentir responsabilidad y preocupación por ellos. Cuidar a otro supone ver en él dignidad, pero sin compasión no puede desarrollarse lo genuino del corazón humano. Cuando la persona consigue combinar la empatía con la comprensión del dolor, llega a sentir verdadera compasión, que es incondicional.

La compasión nos permite también evitar el pensamiento egocéntrico que lleva a caer en la búsqueda exclusiva de la propia felicidad. En nuestra sociedad, que busca el bienestar personal por encima de todo, se hace difícil comprender y desarrollar la compasión.

La compasión no es un sentimiento etéreo. Lo vivimos a través de la manera en que nos acercamos al otro y de las actitudes que desarrollamos en el trabajo diario. Somos personas ante personas. Cuando nos presentamos ante alguien por primera vez, es importante abrirnos a conocerle para intuir por dónde plantear el trabajo personalizado: comunicarnos con la persona y actuar desde su necesidad expresa. Tengamos presente que hemos de abordar los cuidados paliativos desde el acompañamiento, desde la compasión y desde la ética.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

 

 

También nosotros aprendimos de Cicely Saunders

Leyendo la obra Velad conmigo (Saunders, 2003) y el resto de los escritos de Cicely Saunders (1918-2005) comprendí que nuestro Hospital San Juan de Dios de Santurce tiene cierto paralelismo con su labor desarrollada a favor de los cuidados paliativos en el St. Christopher´s Hospice de Londres.

A raíz de un episodio concreto, la donación de David Tasma, un paciente al que asistió en el final de su vida, la Dra. Cicely Saunders creó el citado hospice para poder atender a aquellos que se encontraran cerca del final de su vida, centrando la atención en tres actividades vinculadas: cuidados clínicos, docencia e investigación.

Posteriormente amplió sus servicios para incluir la atención domiciliaria, promovió la investigación sobre el tratamiento del dolor, desarrolló un centro de formación especializado y, además, produjo un flujo constante de publicaciones que han sido verdaderas referencias para los profesionales que actualmente nos dedicamos a esta filosofía y práctica del cuidar.

En nuestra Unidad de Cuidados Paliativos, desde sus inicios en 1993, se aplican cuidados clínicos, atención social, emocional y espiritual, tanto en el hospital como en el domicilio del enfermo. Se realiza docencia e investigación y, como fruto de esta, se realiza innovación de cuidados para cuidar mejor a los enfermos y a sus familias.

Desde el año 2018, nuestro Hospital cuenta con el Instituto para Cuidar Mejor, con los objetivos de divulgar (publicaciones), formar (cursos, másteres), investigar (dirección y tutorías de tesis doctorales y trabajos fin de máster) e innovar en cuidados paliativos, siguiendo los pasos de la Dra. Cicely Saunders con la Cicely Foundation.

Los profesionales de la Unidad de Cuidados Paliativos de nuestro Hospital hemos aprendido de Cicely Saunders y puesto en práctica con nuestros enfermos muchas de sus enseñanzas de las que deseo señalar algunas: tener en cuenta el concepto de “dolor total” ya que el enfermo puede sufrir además de dolor físico, el emocional, el social y el espiritual; que su tratamiento lo contemplemos como una prioridad, que administremos los analgésicos de forma regular y constante, sin esperar que nos los tengan que pedir los enfermos; y valorar el tiempo, que no es una cuestión de cantidad, sino de intensidad.

Su gran herramienta de trabajo era la escucha. No imponía nunca sus creencias; no presionaba para que nadie pensara como ella. Era ecuménica, aceptaba en su hospice a enfermos de cualquier creencia religiosa o de ninguna. Consideraba que conocer la verdad le hacía más feliz al enfermo.

La Fundación Pía Aguirreche ha editado una nueva edición en castellano de Velad conmigo (2023) en su colección Cultura Paliativa. Se puede descargar gratuitamente en el siguiente enlace: https://fundacionpiaaguirreche.org/velad-conmigo-de-cicely-saunders/

El próximo día 21 de septiembre 2023 se va a celebrar una mesa redonda en la Universidad de Deusto sobre esta doctora, de la que aprendimos muchos de los profesionales paliativistas que trabajamos actualmente en esta disciplina del acompañamiento y el cuidado al final de la vida. Si estáis interesados en conocer más de la Dra. Cicely Saunders os podéis inscribir en el siguiente enlace para poder asistir de manera presencial o virtual. Para cualquiera de las dos modalidades de asistencia es preciso inscribirse: https://fundacionpiaaguirreche.org/mesa-redonda-sobre-cicely-saunders/

Estoy seguro de que aprenderéis mucho de ella, como hemos aprendido los profesionales paliativistas de nuestro Hospital.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

 

 

Cuidados paliativos al estilo de San Juan de Dios

La cultura de los cuidados desarrollada por San Juan de Dios ha sido un referente en la atención a las personas enfermas, que sigue vigente en la actualidad. El fundador de la Orden Hospitalaria fue un innovador tanto en la organización del hospital como en la manera de cuidar, ofreciendo una atención personalizada e integral, incluyendo el apoyo espiritual y religioso, un trato cálido y humano, preocupándose por que los pacientes fueran sujetos activos de su propia curación… En definitiva, ofrecía hospitalidad, el valor principal de esta Institución.

El modelo asistencial de los hospitales de la Orden, reflejo de esta “forma y manera de hacer”, compagina ciencia y avances tecnológicos con ética y humanización, desde el respeto a la dignidad de la persona atendida, garantizando sus derechos, respetando su autonomía y fomentando su participación en los procesos asistenciales.

La persona atendida y su familia son el centro de nuestro trabajo interdisciplinar, en el que adecuamos el proceso asistencial a las mejores evidencias científicas disponibles para prestar una atención individualizada, que considere todas las dimensiones de la persona, y con altos estándares de calidad técnica.

También se cuida a los profesionales, favoreciendo su desarrollo personal y profesional, buscando la máxima competencia tanto en los aspectos técnicos como humanísticos.

Se atiende a todas las personas, sin ningún tipo de discriminación, en hospitales accesibles, transparentes, socialmente responsables, donde se favorece y estimula la docencia, la formación y la investigación, respetando siempre los principios de autonomía y de justicia, para buscar y transmitir las mejores prácticas en la atención a las personas y, así, mejorar también la salud de la sociedad y hacer avanzar el conocimiento científico y humano.

Los cuidados paliativos que se administran en los centros de la Orden no son ideas ni empeños de unos pocos profesionales que trabajamos en sus instalaciones, sino que son toda una filosofía de ayuda solidaria, integral, con una profesionalidad adecuada, una humanización exquisita dentro de una ética enérgica, pero prudente y, siempre, teniendo como objetivo a la persona que sufre y a su familia.

La Orden de los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios fue una de las dos instituciones pioneras de la Medicina Paliativa en España, poniendo en marcha muchas unidades de cuidados paliativos (CENTENO C. et al, 2009).

En los últimos años, en distintos hospitales de la Orden en España se han creado programas de cuidados paliativos, fundamentalmente con el modelo de atención sociosanitaria, modelo en el que se tiene en cuenta en todo momento como elemento fundamental e imprescindible la dimensión personal y humana de los enfermos, de su familia y también del equipo asistencial.

Los profesionales que trabajamos en los centros de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios consideramos que el hombre, desde siempre, ha empleado cuidados paliativos cuando se ha encargado de atender al enfermo en su fase terminal, apoyándole con todos los recursos disponibles y también ayudándole, consolándole y acompañándole hasta su muerte.

No podemos olvidar que el adecuado tratamiento del sufrimiento es una prioridad en el cuidado de todos los pacientes y tiene sus raíces en los mismos orígenes de las profesiones sanitarias.

Actualmente, hemos comprendido que los cuidados paliativos deben cubrir las necesidades físicas, psicológicas, sociales y espirituales del enfermo. Nuestros esfuerzos terapéuticos en la etapa avanzada o terminal de una enfermedad deben orientarse no a curar, sino a cuidar; no a tratar la enfermedad, sino a cuidar al enfermo que la sufre y a su familia.

Por todo ello, las instituciones de la Orden Hospitalaria que se encargan de las personas que están en una fase grave de su enfermedad acondicionaron, en la medida de lo posible, unidades de cuidados paliativos destinadas a hacer que al paciente se la haga más llevadera dicha fase final y, al mismo tiempo, procurar la garantía de un acompañamiento humano adecuado.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

 

El Instituto para Cuidar Mejor lanza un nuevo libro del Dr. Bátiz: ‘¡Cuidadme así! Decálogo para morir bien’

El Instituto para Cuidar Mejor del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi acaba de editar una nueva obra de su director, el Dr. Jacinto Bátiz, titulada ¡Cuidadme así! Decálogo para morir bien. El libro, de 84 páginas, cuenta con ilustraciones del hermano de San Juan de Dios Víctor Martín Martínez y con la maquetación del también Hno. Ramón Castejón García. Asimismo, está prologado por el monseñor Joseba Segura, obispo de Bilbao. Está disponible de manera gratuita para su descarga en formato digital (“pdf”) en el portal web del hospital santurzano, dentro del menú Publicaciones.

El libro, que se caracteriza por su practicidad, es de fácil lectura y de utilidad tanto para profesionales sanitarios, como para pacientes y familiares. Se estructura en torno a diez capítulos que conforman, a su vez, el decálogo que propone el médico paliativista para morir bien. Estos diez puntos son:

  1. Tratadme como a una persona.
  2. Permitidme expresar mis sentimientos.
  3. Permitidme participar en las decisiones sobre mis cuidados.
  4. No me dejéis morir solo.
  5. Cuando os pregunte, no me engañéis.
  6. No me juzguéis.
  7. Comprendedme y ayudadme a afrontar mi muerte.
  8. Cuidadme como os gustaría que os cuidaran.
  9. No adelantéis intencionadamente mi muerte.
  10. Cuidad a mi familia para aliviar su pena.

Según declara el autor, la génesis de la obra se sitúa cuando un periodista, entrevistando al Dr. Bátiz, le pidió «una receta en forma de decálogo para morir bien» y así poder orientar a los profesionales de la Medicina. «Le dije que yo no me sentía capaz para dar ninguna receta ni me atrevería hacer un decálogo para otros, pero que basándome en mi experiencia de acompañar en el proceso de morir a muchos enfermos de quienes había aprendido mucho, sí le indicaría [al periodista] mis diez deseos para que los tuvieran en cuenta quienes me atendieran cuando llegara mi momento».

De este modo, después de que el Dr. Bátiz hubiera compartido con los alumnos de posgrado sus experiencias sobre el final de vida y de haberles explicado el citado decálogo, comprendió que podría ser «de mucha ayuda, tanto para los profesionales que se dedican a cuidar al final de la vida, como para los propios enfermos, para que no tengan ningún pudor en solicitar cómo desean que les cuiden en los últimos momentos de su vida».

Según pone de manifiesto el autor del libro, «los enfermos me han demostrado que cuando se cumplen estos diez deseos, se muere bien».

Por su parte, Mons. Joseba Segura señala en el prólogo que este libro «está escrito por alguien directamente afectado. Se ha escrito desde el “afecto” hacia una realidad humana que ordinariamente genera negación y rechazo: la propia muerte. Ante todo, la afectación resulta de la larga trayectoria profesional del Dr. Jacinto Bátiz, médico especialista en cuidados paliativos, que ha vivido de cerca muchas muertes y ha intentado acompañar a tantas personas a “bien morir”. Pero, además, y esto es ciertamente llamativo, el libro nace con un grado de implicación personal poco común: no ha sido escrito para aconsejar a otros, sino como preparación para el propio final».

La autonomía compartida es la que necesita el enfermo

Los profesionales sanitarios ya hemos aprendido que el paternalismo no tiene cabida en nuestra actitud de cuidar. Así nos lo indica la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente… Hasta entonces, el paternalismo que ejercíamos los médicos sobre los pacientes y sus familiares era una forma de “no contar con ellos”, de no tenerlos en cuenta, de abandonarlos. Nuestro criterio era el que se imponía.

Una vez vigente dicha Ley, han surgido y surgen conflictos cuando entendemos la relación médico-enfermo en términos excesivamente “autonomistas”. Una de sus consecuencias puede ser el abandono del enfermo basándonos en la Ley de Autonomía.

¿Cuándo puede darse el abandono autonomista? Por ejemplo, cuando, una vez informado debidamente el paciente y su familia sobre las alternativas de tratamientos y sus consecuencias, el paciente pregunta: “¿Doctor, y usted qué me aconseja?” Y el doctor le responde: “yo ya le he informado, usted es el que tiene que decidir ahora?”. Esto también es abandonar al enfermo. En ese momento necesita nuestra ayuda para tomar una decisión acertada. Es entonces cuando debiéramos ejercer razonablemente la autonomía del enfermo, a lo que podríamos llamar “autonomía compartida”.

Nuestra actitud basada en la autonomía compartida la describe muy bien el Dr. Paul Kalanithi en su libro Recuerda que vas a morir. Vive, cuando dice: “aquí estamos los dos juntos, y éstos son los caminos posibles. Prometo guiarle lo mejor que pueda”.

Hay que tomarse en serio la autonomía del enfermo haciendo todo lo necesario para que sus decisiones sean lo más meditadas, prudentes y razonables que sea posible. Lo conseguiremos con una información comprensible sobre los beneficios y sobre los riesgos o las molestias de lo que le proponemos

Para no abandonar al enfermo, hemos de ser delicados en ayudarle a decidir. La simple relación contractual médico-paciente no es la única alternativa al paternalismo ya rechazado en la práctica médica. Tampoco esta relación resulta suficiente como ayuda, especialmente para afrontar situaciones difíciles porque el enfermo necesita más personalización, más miramiento hacia su mundo personal y puede encontrar crueles las actitudes “defensivas” o de distanciamiento. Esto ocurre, por ejemplo, cuando se reclama un consentimiento escrito o excesivamente explícito ante una demanda evidente, o cuando se hace decidir a la familia la retirada de un tratamiento fútil.

La alternativa que el paciente pide es la de una relación más comprensiva y compasiva, que se base en la hospitalidad; es decir, que se interese por el mundo personal que representa, que permita expresar miedos, manifestar deseos y descubrir preferencias, y que favorezca llegar a decisiones compartidas y basadas en la confianza mutua. El paciente necesita que le permitamos ejercer la autonomía compartida.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

 

El director del Instituto para Cuidar Mejor colabora en la reedición de ‘Velad conmigo’, de Cicely Saunders

La Fundación Pía Aguirreche, con quien tiene un convenio de colaboración el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, acaba de publicar la reedición en español del libro Velad conmigo, de Cicely Saunders. Es el segundo volumen de la colección ‘Cultura Paliativa’ y engloba las conferencias y memorias de la famosa enfermera estadounidense, recopiladas por el profesor David Clark. Se trata de una obra que es considerada como uno de los fundamentos de los cuidados paliativos.

En la reedición han colaborado los doctores Enric Benito, Carlos Centeno y Jacinto Bátiz, director del Instituto para Cuidar Mejor del Hospital San Juan de Dios de Santutzi.

Ellos serán los protagonistas, precisamente, de una mesa redonda sobre esta obra que se celebrará el próximo 21 de septiembre en Bilbao.

Cicely Saunders estaba convencida de que toda vida es preciosa incluso mientras se apaga. Como consecuencia, se dedicó en cuerpo y alma a mejorar la vida de los que no tenían esperanza de vida. Su actitud ante el sufrimiento y la muerte estaba determinada por su visión trascendental del hombre. En sus discursos Cicely explica esta concepción del hombre y su transposición al movimiento hospice que ha llegado hasta nuestros días.

Descarga

Se puede descargar el libro en formato PDF y ePub rellenando el siguiente formulario. El libro se enviará al correo electrónico que se indique en el mismo.

Hemos de cuidarnos para cuidar a los demás

Cuando alguien cuida a una persona dependiente puede ver afectada su propia salud. Muy a menudo se puede transformar en una persona muy estresada por el cuidado que está proporcionando. En su mayoría, quienes cuidan son mujeres que deben combinar el trabajo con el cuidado a estas personas y renunciar con frecuencia a sus vacaciones y a sus relaciones sociales. Además, si el papel de cuidador comienza al final de la madurez o al principio de la senectud, que es cuando su propia salud y sus energías empiezan a menguar, supondrá un factor favorecedor del síndrome del agotamiento del cuidador.

El cuidado de las personas dependientes supone una gran carga física y emocional para el cuidador, que está sometido a un desgaste afectivo prolongado en relación con la evolución de la enfermedad de la persona dependiente. Esta situación puede estar influida por el desconocimiento de la enfermedad, la aceptación del deterioro y de la posible muerte. El cansancio, el insomnio, la irritabilidad, el estado de ánimo deprimido, la frustración por el sentimiento de impotencia y de fracaso, y el aislamiento social, suelen ser los efectos más destacados.

Es importante fijarnos en los primeros síntomas que nos pueden alertar de que el cuidador comienza a tener un desgaste en el plano físico, así como en el plano psicológico. Cuando el cuidador comienza a quejarse de cansancio continuado, de insomnio, o presenta signos irritabilidad ante cualquier circunstancia por banal que sea o detectamos que comienza a consumir psicofármacos de maneta constante…  Si su estado de ánimo es deprimido, presenta una disminución de sus actividades de ocio y de sus relaciones sociales, si manifiesta sentimientos de culpa, tiene dificultad para concentrarse o presenta cambios frecuentes de humor, debemos sospechar que estamos ante el síndrome del cuidador.

Si no atendemos a estos síntomas de alarma, la consecuencia puede ser muy complicada para el propio cuidador, así como para la propia persona dependiente que está siendo cuidada. El cuidado que ofrecería a la persona dependiente sería un cuidado posiblemente deficiente. El cuidador se preocupa fundamentalmente de la persona a la que cuida y no se preocupa por él mismo, por lo que él no va a tomar la iniciativa de pedir ayuda. Es por eso por lo que hemos de estar muy pendientes de los cuidadores, de su salud física y emocional. Esta será una responsabilidad de los profesionales y de los familiares. El cuidador ha de ser atendido con el mayor esmero posible, de igual manera que el propio enfermo.

¿Cómo se puede ayudar desde el entorno más cercano del cuidador, desde la propia familia? No dejando solo al cuidador principal, a veces único, sino más bien ofreciendo un apoyo especial y continuo. Colaborar con él en el cuidado, tratando de distribuir el trabajo de los cuidados más equitativamente entre los distintos miembros de la familia es la mejor ayuda que le podemos ofrecer. En el caso de que detecten síntomas de cansancio que le afectan a su salud tanto física como psíquica, aconsejando acudir al profesional y, si es posible, acompañándole.

Si, usted, lector de esta entrada en el Blog para Cuidar Mejor, tiene a su cargo una persona dependiente, no dude en consultar con su médico si se siente cansado de forma continua, más irritable, no duerme bien, etc. Pida ayuda si no puede con todo. Dedique más tiempo para cuidarse. No se aísle de sus amistades. Cuide su alimentación. Procure descansar las horas necesarias. Acostúmbrese a delegar tareas de cuidados. Tenga en cuenta que sus necesidades personales también son importantes; si las resuelve, podrá cuidar mejor.

También la sociedad debe asumir su propio compromiso con los cuidadores, como podría ser reconociendo el trabajo que realizan como una actividad humana básica y, como tal, recompensada; e, igualmente, si este trabajo del cuidador pudiera llegar a convertirse en una amenaza a la independencia económica del propio cuidador, proporcionando al cuidador una subvención económica, desgravaciones fiscales, subsidios y baja laboral mientras dure la enfermedad.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

La UPV/EHU abre una nueva convocatoria para formar durante dos años a expertos de todo el país con su máster en Cuidados Paliativos

Más de cien profesionales del sector sociosanitario de titulaciones como Medicina, Enfermería, Farmacia, Psicología, Trabajo Social, Fisioterapia y otras, han obtenido ya una formación de posgrado orientado a la atención a las personas en situación de final de vida, pacientes crónicos y a sus familiares, gracias al Máster Propio Universitario en Atención Integral en Cuidados Paliativos, de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), cuya V edición acaba de convocarse.

Así, las personas interesadas en apuntarse al máster, que cuenta con 60 créditos y se cursa durante el bienio 2023-2025, pueden contactar con la directora Académica del Máster, la profesora Miren Agurtzane Ortiz, en el teléfono: 94 601 27 98, en la dirección de correo electrónico mirenagurtzane.ortiz@ehu.eus. O, directamente, a través de Internet en el siguiente enlace. Se puede consultar la oferta formativa completa de este máster propio en este hipervínculo. También se puede descargar el folleto del máster aquí.

La formación cuenta con dos estructuras modulares: por un lado, una especialización universitaria en Atención Psicosocial en Cuidados Paliativos de 32,5 créditos; y por otro, una especialización universitaria en Atención Sanitaria en Cuidados Paliativos, de 32 créditos, además del Máster de Formación Permanente en Atención Integral en Cuidados Paliativos de 60 créditos.

En esta formación de posgrado colabora desde su fundación el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, como unidad docente asociada. También se cuenta con el apoyo de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), la Sociedad de Cuidados Paliativos de Euskadi (Arinduz) la Organización Médica Colegial (OMC), el Colegio de Médicos de Bizkaia (CMB), la Fundación Pía Aguirreche, la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (ACMB), la Academia de Ciencias de Enfermería de Bizkaia (ACEB), el Colegio de Enfermería de Bizkaia (CEB) e IMQ Igurco.

Las clases teórico-prácticas se llevan a cabo en la Facultad de Medicina y Enfermería de la UPV/EHU, en el campus de Bizkaia, mientras que las prácticas hospitalarias y también parte de la teoría se realizan en el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi. Las prácticas residenciales se desempeñan en centros del grupo sociosanitario IMQ Igurco.

El Máster Propio Universitario en Atención Integral en Cuidados Paliativos de la UPV/EHU es impartido por profesionales de Euskadi con reconocida experiencia clínica y docente. La formación teórica se complementa con una rotación en prácticas tutorizadas en servicios de cuidados paliativos y sociosanitarios prestigiosos del País Vasco. El máster, además, plantea como ejes de acción la investigación, la formación continuada y la difusión de los cuidados paliativos de calidad.

El perfil de ingreso a esta formación universitaria se orienta a profesionales de Ciencias de la Salud (Medicina, Enfermería, Farmacia, Psicología, Trabajo Social, Fisioterapia) y otras titulaciones relacionadas, con motivación en el campo de las enfermedades avanzadas y los cuidados paliativos.

Según declara la Profa. Agurtzane Ortiz, «esta formación en cuidados paliativos ayuda a garantizar los derechos y dignidad de las personas con enfermedades avanzadas. Sin duda, contar con esta formación favorece la especialización y profesionalización en este campo, que, de acuerdo con la previsión demográfica, es un sector al alza».

Por su parte, el Dr. Jacinto Bátiz, director del Instituto para Cuidar Mejor del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, así como docente y miembro de la Comisión Académica del máster, pone de manifiesto que cuando alguien padece una enfermedad incurable avanzada, en situación clínica terminal, «necesita de los profesionales que le proporcionen un acercamiento humano y competente para ayudarle en sus necesidades físicas, emocionales, sociales y espirituales. El objetivo de este máster es dotar al alumnado con los conocimientos, habilidades y actitudes necesarios para desarrollar una intervención clínica y psicosocial efectiva, a la vez que investigadora y de gestión, facultándole para una atención integral a los enfermos y enfermas y su entorno en situaciones de terminalidad y cronicidad».

El médico paliativista recuerda que con esta formación «se ayuda al cumplimiento de uno de los puntos claves del Plan Estratégico de Cuidados Paliativos de Euskadi, en el que se indica la necesidad de mejorar la formación y capacitación de profesionales en este campo de la asistencia social y sanitaria».

Formarse para cuidar mejor

La formación en ciencias de la salud debiera estar más centrada en la dimensión humana del paciente y en sus necesidades como persona. Las necesidades de los seres humanos en relación con su salud van más allá del simple modelo de curación de la enfermedad, donde el médico hace el diagnóstico y prescribe el tratamiento.

El progresivo incremento de las enfermedades crónicas constituye actualmente un paradigma que ya no se puede considerar como cuestión marginal en la enseñanza en la Universidad. No es lo mismo aprender a tratar a un enfermo agudo que a uno crónico, del mismo modo que hay diferentes prioridades asistenciales entre el paciente que se encuentra en cuidados intensivos y el que está en situación de enfermedad terminal.

La demanda social de la medicina paliativa es un buen ejemplo para entender la urgencia de reformas curriculares más adaptadas a las necesidades de la sociedad.

Por otro lado, la sociedad espera de los sanitarios un sincero y efectivo respeto hacia los derechos y valores del paciente, lo cual requiere desarrollar actitudes y habilidades de comunicación en la relación clínica para sintonizar, informar adecuadamente y obtener su consentimiento, promoviendo su participación en la toma de decisiones. Es necesario el entrenamiento profesional para relacionarse con la familia que, como microcosmos comunitario, juega un papel decisivo en la promoción de la salud de sus miembros y en el proceso de cuidado del enfermo; esto resulta especialmente importante en la atención domiciliaria.

Teniendo en cuenta que prácticamente todos los profesionales de la salud están en contacto con enfermos en situación avanzada y terminal, resulta llamativo la escasa atención dedicada por las estructuras docentes a la formación en este campo.

El distanciamiento de la universidad refleja posiblemente la negación social de la muerte, estableciendo numerosas resistencias individuales e institucionales frente a la medicina paliativa. La formación profesional inadecuada en esta disciplina de la medicina representa, junto con la sensación de fracaso, la dificultad para reconocer y aceptar la fase terminal, y la escasez de programas integrales.

La formación académica que hemos recibido los profesionales de la salud se ha centrado en la curación como objetivo, lo que ha provocado que en muchos casos careciésemos de herramientas clínicas y personales para enfrentarnos ante situaciones en las que no es posible curar a la persona enferma.

Como consecuencia de esta falta de formación en cuidados paliativos, también llamada medicina paliativa, la persona que se encuentra al final de la vida y su familia sufren la falta de atención integral en la etapa final de la enfermedad.

Tradición paliativa

La Orden Hospitalaria San Juan de Dios no ha tenido ni tiene capacidad para intervenir en la gestión sobre la formación en esta disciplina a nivel de grado, pero sí ha intentado poner su granito de arena en la formación postgrado. Ejemplo de ello son los tres másteres en los que está implicada de manera directa en la actualidad.

Fue el Hospital San Juan de Dios de Sevilla el primero en implicarse a nivel universitario en la formación de Cuidados Paliativos. Se comenzó a impartir el Máster propio en Cuidados Paliativos con la Universidad Pontificia Comillas en 2001 y, desde entonces, se han impartido cuatro ediciones. Desde 2010 se está impartiendo el Máster propio en Cuidados Paliativos con la Universidad de Sevilla, con seis ediciones presenciales y dos online. Este máster ha formado en cuidados paliativos a 311 profesionales de Medicina y Enfermería.

La Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia “San Juan de Dios” de la Universidad Pontificia de Comillas, en Ciempozuelos (Madrid), tiene una experiencia docente de más de 50 años en la formación de profesionales altamente cualificados en ciencias de la salud. En el curso académico 2010-2011 puso en marcha el Máster Universitario en Cuidados Paliativos. Actualmente se está cursando la XIII edición. Se han formado un total de 201 profesionales de Enfermería, Medicina, Psicología y Fisioterapia en estas trece ediciones.

El Hospital San Juan de Santurtzi ha trabajado en los últimos años en programas de formación para profesionales de las distintas disciplinas asistenciales. Con el fin de elevar esta formación a nivel universitario, firmó un convenio de colaboración con la Universidad del País Vasco y creó una alianza formativa entre nuestro Hospital y la Universidad para impartir cursos de posgrado. Durante el curso 2011-2012 se impartió el Curso de Postgrado Especialista Universitario en Atención integral en cuidados paliativos; durante los cursos 2012-2013 y 2013-2014 se impartió la primera edición del Máster Propio en Atención Integral en Cuidados Paliativos; el curso 2014-2015 comenzó la segunda edición de este máster, que se completó durante los cursos 2015-2016. La tercera edición se impartió durante los cursos 2016-2018. Y la cuarta edición se llevó a cabo durante los cursos 2018-2020. La quinta edición se impartirá durante los cursos 2023-2025. Durante las cuatro primeras ediciones se han formado un total de 100 profesionales de distintas disciplinas: Medicina, Enfermería, Trabajo Social, y Psicología.

La finalidad de estos másteres es conseguir que sus alumnos adquieran los conocimientos y habilidades específicos que le permitan ofrecer a los pacientes en situación de enfermedad terminal y a su familias, una atención integral, continuada e individualizada. Una atención que comprenda no sólo los aspectos físicos, sino también los emocionales, sociales y espirituales y que promocionen la autonomía del enfermo, respetando su dignidad. No sólo se pretende la especialización profesional, sino también fomentar la iniciación en tareas investigadoras. Haber contribuido a la formación universitaria en cuidados paliativos de 612 profesionales considero que es una notable implicación en este tipo de formación.

Además de está implicación en la formación universitaria, muchos de los centros de la Orden Hospitalaria San Juan de Dios también están acreditados como unidades docentes para médicos (MIR) y enfermeros (EIR) residentes, como es el caso de nuestro hospital de Santurtzi. A través de esta docencia práctica también estamos transmitiendo la forma de cuidar a las personas vulnerables, dependientes y en fase terminal, al estilo de San Juan de Dios.

La inversión de cualquier institución en formar a sus profesionales en cuidados paliativos o de implicarse con instituciones universitarias en la formación es una inversión muy rentable para que los enfermos y sus familias sean mejor cuidados.

En los cursos 2024-2025 y 2025-2026 se impartirá la quinta edición del Máster en Atención Integral en Cuidados Paliativos de la Universidad del País Vasco. Si estás interesado en formarte para cuidar mejor, esta es una ocasión para matricularte en este máster. Puedes consultar el programa en este tríptico.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi