El Hospital San Juan de Dios de Santurtzi y su equipo avanzan para lograr un entorno cardioprotegido.

El Hospital San Juan de Dios de Santurtzi ha decidido dar un paso más como agente sanitario en su área de influencia y, para ello, ha ofrecido a sus profesionales no asistenciales, la posibilidad de hacer una formación específica en reanimación cardiopulmonar, uso de desfibriladores externos automáticos y realización de la maniobra de Heimlich, que se emplea en atragantamientos. Nada más y nada menos que un total de 168 de sus profesionales no asistenciales ha atendido a la llamada.

Así, el pasado mes de mayo, un conjunto de formadores compuesto por profesionales de medicina, enfermería y auxiliar de enfermería están impartiendo la formación, a tres turnos, diariamente a grupos de doce personas.

Tal y como destaca el Dr. Enrique Arbaiza, responsable del servicio de Urgencias y subdirector médico del Hospital, “en nuestro centro hemos considerado que podemos dar pasos en el sentido de contribuir a que nuestra área de influencia se convierta en un espacio cardioprotegido. Para ello, desde el servicio de Urgencias hemos impulsado esta formación a personal no asistencial del Hospital, cuya respuesta ha sido un auténtico éxito”.

Según continúa explicando el Dr. Arbaiza, “una persona con una formación adecuada en reanimación cardiopulmonar, uso de desfibriladores automáticos y maniobras antiatragantamiento puede ser clave para salvar una vida humana. Tras una parada cardiorrespiratoria, los minutos iniciales, en los que todavía no han llegado los servicios de urgencias extrahospitalarias, son los que deciden la vida o la muerte de una persona. Por ello, formando a nuestros profesionales en este ámbito conseguimos que sus familias y entorno social gocen de una protección que antes probablemente no tenían, haciendo de sus comunidades, comunidades más seguras, más cardioprotegidas. Nosotros, el Hospital San Juan de Dios, queremos unirnos a esa corriente de ciudades y entornos cardioprotegidos”.

Esta iniciativa ha nacido con vocación de continuidad; desde el Hospital se desea que se organice anualmente, como formación para las personas que no la hayan recibido y como refuerzo para aquellas que ya la hayan realizado. Además, “nos hemos planteado trascender nuestras instalaciones e impartir esta formación en otras ubicaciones, como pueden ser colegios, empresas y entidades sociales. El objetivo es extender lo máximo posible la formación en el uso de los desfibriladores y la atención inmediata a personas con infarto agudo de miocardio o en situación de atragantamiento”, apunta el subdirector médico del Hospital.

Para llevar a cabo la formación, el hospital santurtziarra cuenta con maniquíes de reanimación cardiopulmonar para adultos, así como con desfibriladores externos automáticos de entrenamiento.

Infartos en Euskadi y en España

La importancia de esta formación se puede ver en la cifra de infartos en el País Vasco. Según explica el Dr. Arbaiza, “en Euskadi se produjeron en el año 2019 un total de 776 infartos agudos de miocardio, cuya mortalidad a 180 días del episodio se situó en el 6,8%. El tiempo medio de atención en ese año se situó en los 81 minutos, por debajo de los 90 minutos que recomiendan las guías clínicas, para que la supervivencia ante un infarto sea mayor”.

Según recuerda la Fundación Española del Corazón, cada 20 minutos se produce un caso de muerte súbita en España. Y en muchos de ellos la salvación estaría al alcance de la mano si hubiese un desfibrilador cerca. De hecho, tal y como se ha demostrado en un estudio llevado a cabo durante siete años en Cataluña, los supervivientes de una parada cardiaca que son tratados con un desfibrilador externo automático (DEA) tienen un mejor pronóstico que los que han sido atendidos por un equipo dentro de un hospital.

“Teniendo en cuenta que, como recuerda esta entidad científica, el 80 por ciento de los casos tiene lugar fuera del ámbito hospitalario, solo es posible auxiliar a estas personas, de forma inmediata, a través de este tipo de dispositivos, los desfibriladores externos automáticos, que pueden ser utilizados por personal no asistencial. Por estas razones hemos querido poner en marcha esta formación desde el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi”, concluye el Dr. Arbaiza.