El dolor, posiblemente la primera asignatura pendiente de la medicina de todos los tiempos, continúa siendo uno de los retos en nuestra práctica clínica diaria. Sin embargo, es incomprensible que, con todos los avances en los que estamos inmersos y las herramientas terapéuticas tan sencillas y eficaces de que disponemos, no hayamos superado este problema en un gran porcentaje de enfermos.
El enfermo tiene derecho a que su dolor sea aliviado y el médico tiene el deber de aliviárselo con el uso eficaz de la analgesia. El tratamiento del dolor no es una cuestión opcional del médico, sino un imperativo ético.
Deseo compartir en este Blog para Cuidar Mejor algunas reflexiones sobre la analgesia desde la ética:
- No debemos permitir que alguien sufra dolor por ignorar cómo hacerle frente, por temor a aliviarlo con la posología suficiente o por creencias erróneas.
- No se debe formar a las nuevas generaciones de médicos en el tratamiento del dolor sólo desde el punto de vista estrictamente científico, sin tener presente la dimensión cultural, social, psicológica, espiritual y humana de quien lo padece.
- Aliviar el dolor de nuestros enfermos no debiera ser un privilegio para ellos, sino un imperativo para nosotros, los sanitarios.
Es conveniente que tengamos en cuenta que los médicos que estamos comprometidos en el abordaje del dolor hemos de considerar que el inadecuado tratamiento del mismo, cuando disponemos del conocimiento y los medios para ello, no es solo una falta ética, sino, además, una negligencia médica.
Para poder satisfacer el derecho del enfermo y cumplir con nuestra obligación referente al tratamiento del dolor desde la ética y la buena práctica médica, hemos de tener en cuenta lo siguiente:
- Si el enfermo dice que le duele, es que le duele. Y si dice que le duele mucho, es que le duele mucho. El dolor es lo que el enfermo dice que es, es lo que el enfermo describe y no lo que los demás pensamos que debe ser.
- Es necesario que identifiquemos el tipo de dolor que padece el enfermo para tratarlo con el fármaco adecuado.
- Es indispensable conocer bien los fármacos que vamos a utilizar en el tratamiento del dolor.
- Es fundamental tener en cuenta que quien nos va a indicar la eficacia de la analgesia que le hemos prescrito será el propio enfermo cuando nos diga: «doctor, ya no tengo dolor».
Tal vez las palabras del Dr. Gregorio Marañón, «un dolor curado justifica toda la vida de un médico», nos motiven a tratar mejor el dolor de nuestros enfermos.
Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

Ilustración: Mónica Lalanda (@mlalanda)