El enfermo es una persona, no una enfermedad
En muchas ocasiones, cuando estamos ante un enfermo que nos pide ayuda, entre el manejo del ordenador para registrar sus datos, las indicaciones de pruebas analíticas y radiológicas y la interpretación de sus resultados, se nos olvida que estamos ante una persona.
La persona no puede ser comprendida por los métodos reduccionistas de la ciencia que, sin duda, pueden ser necesarios en otras circunstancias, porque al descomponerla en cada uno de sus órganos desaparece como persona. Nuestra atención no se debe centrar solamente en el aspecto físico o biológico del enfermo, sino también en sus aspectos sociales o familiares, psicológicos o emocionales, espirituales o trascendentales. Si lo hacemos así, estaremos realizando una atención integral a la persona.
La medicina paliativa trata de cómo hacerse cargo de la persona cuando padece una enfermedad avanzada, incurable y en fase terminal. No trata de hacerse cargo de la enfermedad, salvo del control de sus síntomas que provocan sufrimiento. Otras disciplinas de la Medicina ya han intentado curar su enfermedad, pero no lo han conseguido. La atención médica siempre tiene como centro de atención a la persona que está enferma, pero es en la etapa terminal de su enfermedad cuando el enfermo necesita que se preocupen más de él que de su enfermedad. Necesita que le traten como una persona enferma, no como una enfermedad.
Cuando una persona está enferma, no es sólo el órgano que está afectado por los agentes patógenos, por los mecanismos degenerativos o los traumas, sino que toda ella queda implicada, desde su cuerpo hasta su capacidad de pensar y razonar, influida por el dolor o las limitaciones impuestas por la propia enfermedad.
Los profesionales sanitarios conocemos muy bien la dimensión objetiva de la enfermedad. Pero tal vez no conocemos lo suficiente a quien la padece, ni conocemos sus valores, sus deseos, sus expectativas. Los profesionales sanitarios, sobre todo en Cuidados Paliativos, que no expresan ninguna emoción en su labor, sino sólo su destreza técnica, tal vez no puedan ofrecer lo que más necesita la persona. Si lo único que nos interesa es la enfermedad, olvidándonos de quien la padece, nos faltará algo para hacerlo del todo bien.
Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi
Ilustración: Mónica Lalanda (@mlalanda)
