Ondas de choque contra el dolor

El Hospital aplica esta terapia por sus beneficios en la reducción del dolor de la patología músculo-esquelética, aceleración de la curación y ayuda a la recuperación de la movilidad.

Las ondas de choque son ondas acústicas con un pico de energía extremadamente alto, como las que se dan en la naturaleza a partir de una gran energía (por ejemplo, un rayo). La terapia con ondas de choque se refiere en medicina a los pulsos de presión mecánica que se expanden como una onda en el cuerpo humano.

En 1980, el método de ondas de choque se utilizó por primera vez para desintegrar cálculos renales en un paciente. Desde entonces, sus propiedades han permitido su extensión a otras indicaciones.

Efecto terapéutico de las ondas de choque
La terapia extracorpórea por ondas acústicas (ondas de choque) no se usa para desintegrar los tejidos, sino más bien para provocar efectos biológicos microscópicos, intersticiales y extracelulares, que incluyen la regeneración de tejidos.

En la terapia moderna del dolor, la energía de ondas acústicas aplica su capacidad de cicatrización desde el punto de origen, que es el generador de ondas acústicas (a través de un dispositivo externo y un gel de acoplamiento), a las regiones del cuerpo que experimentan dolor.

Beneficios
Con el tiempo, las ondas acústicas han demostrado ser un método eficaz y no invasivo para el tratamiento de la patología músculo-esquelética localizada incluyendo: epicondilitis húmero-radial/cubital (codo de tenista), espolón calcáneo y fascitis plantar, bursitis de la cadera, hombro doloroso, rodilla del saltador, dolor en la zona inguinal y en las calcificaciones periarticulares.

También se emplea en trastornos del manguito rotador y del tendón de Aquiles, en el síndrome pretibial, dolor en las inserciones de los músculos isquiotibiales, dolor en la cara palmar de la muñeca, puntos gatillo, en distintas tendinopatías crónicas y en muchas otras indicaciones.

El Hospital San Juan de Dios de Santurtzi aplica esta terapia por sus beneficios en la reducción del dolor, aceleración de la curación y ayuda a la recuperación de la movilidad. Es el médico rehabilitador quien, previa valoración del paciente, puede aconsejar en el hospital la realización de esta técnica, que se aplica en una serie de sesiones semanales de unos cinco minutos de duración. Se cuenta ya con una larga experiencia en la aplicación de este tratamiento, con buenos resultados y con mínimos efectos adversos, siendo una técnica muy segura.