El Hospital San Juan de Dios se consolida como centro de referencia en artroscopias articulares

Sólo en 2010, se han efectuado más de 50 artroscopias de cadera, así como un número notable de artroscopias en otras articulaciones, como rodilla, codo, tobillo, manos (muñecas y dedos) e, incluso, mandíbula. Se trata de una técnica mínimamente invasiva y prácticamente sin posoperatorio.

La unidad de Artroscopia del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi se ha consolidado como una de las más expertas en la realización de artroscopias articulares en todo el País Vasco y provincias limítrofes. Tanto es así que sólo en 2010 se han realizado en el centro hospitalario más de 50 artroscopias de cadera (prácticamente una cada semana), así como numerosas artroscopias más en otras articulaciones, tales como rodilla, codo, tobillo, manos (muñecas y dedos) e, incluso, mandíbula.

La unidad cuenta con varios traumatólogos de prestigio, entre los que destacan el doctor Manuel M. Montes, uno de los especialistas más importantes de España en cirugía artroscópica, así como el Dr. José Antonio Guerrero, otro sobresaliente especialista en este ámbito quirúrgico, y los jóvenes doctores Iban Aransáez y Jon Elorriaga, con amplia experiencia en la técnica artroscópica.

La artrosis es un problema que no tiene más solución que el alivio de los síntomas mediante tratamiento farmacológico. Clínicamente, se manifiesta con dolor y una reducción de la movilidad de la articulación. A partir de ahí, cuando la merma en la calidad de vida es considerable, y la ingesta de antinflamatorios es alta, surgen dos alternativas: implantarse una prótesis o apostar por otras soluciones que retrasen o eviten la progresión de la enfermedad, tales como las osteotomías en caso de la rodilla o una artroscopia cadera. Esta última, ofrece una solución nueva a un problema antiguo, siendo en muchas ocasiones la solución más recomendable y menos traumática.

La artroscopia puede evitar -o al menos retrasar- la necesidad de implantar una prótesis a aquellas personas con lesiones que deterioren la articulación. En muchas ocasiones, no se aplica únicamente a personas mayores, sino también a adultos jóvenes o personas que practican deporte, como sucede con frecuencia con las artroscopias de cadera. En estos pacientes se presentan molestias que en principio no son llamativas pero que pueden orientar al médico a diagnosticar -mediante determinadas pruebas como la resonancia magnética o el TAC en tres dimensiones- la existencia de unas lesiones que, de no tratarlas, pueden llevar al deterioro de la articulación a medio o largo plazo.

Uno de sus principales beneficios consiste en que alivia el dolor y mejora el rango de movilidad de la articulación, mejorando la calidad de vida del paciente y evitando en ocasiones el progreso hacia la artrosis. Además, el último avance lo constituye la revisión mediante artroscopia de prótesis de cadera ya implantadas y que causan dolor o molestias.

Artroscopia de cadera

Tradicionalmente se han asociado los problemas de cadera -fundamentalmente ocasionados por la artrosis de cadera- a las personas mayores; sin embargo, los problemas en esta articulación entre personas de 30 y 40 años son mucho más frecuentes de lo que se piensa.

Para un adulto joven o un deportista en activo, la idea de implantarse una prótesis de cadera por una artrosis de grado medio es demoledora. No sólo por la complejidad y dimensión de una operación de estas características, sino por las consecuencias en su calidad de vida de cara al futuro.

Además, el dolor de cadera en el adulto joven es un problema en el que no siempre se realiza un diagnóstico acertado. Es difícil de identificar puesto que el paciente suele referir dolor en la ingle, pérdida de movilidad y dolor en las flexiones y en las rotaciones de la cadera, y esto, a veces, se puede confundir con hernias inguinales, problemas en los abductores, dolencias ciáticas e incluso síndromes piramidales.

Todo esto ha provocado que muchos adultos jóvenes, y, en especial, deportistas, hayan sido operados de los abductores cuando realmente tenían lesiones o anomalías que con el tiempo evolucionaban hasta convertirse en una artrosis de cadera.

Detener el progreso de la artrosis

Otra de las ventajas más importantes de esta técnica que destacan los especialistas del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi es que mediante la artroscopia, se puede evitar el progreso de la artrosis, cuando el proceso que genera el dolor es una causa mecánica, que produce un desgaste de la articulación y éste no es considerable, como cuerpos libres o una entidad denominada choque femoro-acetabular. Este problema condiciona una movilidad inacuada de la articulación, y todavía no se sabe muy bien cómo puede modificar el curso de enfermedad, pero la artroscopia, a corto plazo, ocasiona un alivio del dolor y una mejora del rango de movilidad. Esto puede dar una gran tranquilidad a muchas personas, ya que el dolor que se llega a sufrir a causa del rozamiento de las articulaciones puede ser muy limitante.

Para realizarse una artroscopia de cadera, los especialistas han de llevar a cabo previamente un estudio completo de esta articulación. En las pruebas de imagen, se muestran los osteofitos y las gibas o irregularidades de la cabeza del fémur que, al rozar con su asentamiento en la pelvis (acetábulo o ‘cazoleta’), provocan dolor y molestias, ocasionando el desgaste del cartílago por el rozamiento de los dos huesos (cabeza del fémur y acetábulo de la pelvis). Pero no todo se queda aquí: en las pruebas de imagen se detectan en ocasiones trozos de hueso y cartílago sueltos dentro de la articulación (por traumatismos o bien porque son generados por la propia sinovial de la cadera), que se pueden retirar durante la artroscopia.

Los dolores en la cadera también pueden estar ocasionados por lesiones en otras estructuras como tendones, músculos y bolsas sinoviales, acompañándose en ocasiones de ruidos o sensación de fallos. Este tipo de lesiones, que con frecuencia se tratan con muchas infiltraciones e interminables periodos de rehabilitación, en ocasiones no se solucionan y quedan abandonados al tratamiento médico. Aquí, la artroscopia de cadera es una opción novedosa y con resultados extraordinarios como lo ha sido desde hace unos años la artroscopia de hombro para las lesiones del manguito rotador. Estas lesiones son las trocanteritis o bursitis trocantéricas, las lesiones del músculo glúteo medio (muy frecuentes en mujeres a partir de los 50 años), los resaltes de cadera, bien sean internos (psoas o lesiones del lábrum) o externos (fascia lata).

Una operación mínimamente invasiva y prácticamente sin posoperatorio

Una vez efectuado el estudio de la cadera y confirmado el diagnóstico, si en tres meses con tratamiento farmacológico no remite el dolor, se recomienda al paciente someterse a la artroscopia. Se trata de una operación mínimamente invasiva, en la que sólo se le hacen dos o tres pequeñas incisiones al paciente. Con ayuda de una microcámara, se limpia la zona y se eliminan las gibas que provocan el rozamiento y el dolor en la cadera. Tras la operación, el paciente se va a su casa el día siguiente, con unas muletas, pero ya apoyando el pie. A los tres meses, el paciente ya puede realizar normalmente toda su actividad anterior, incluido el deporte.

La unidad de Artroscopia del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi es una de las más activas de toda España en este tipo de intervenciones. El paciente tipo incluye hombres y mujeres, aunque dentro del grupo de adulto joven, se ven más hombres que mujeres. Se trata de una técnica que no está todavía muy extendida a causa de que es difícil de aprender y requiere mucha práctica por parte del profesional que la lleva a cabo. Concretamente, el doctor Montes, junto al doctor Guerrero, es uno de los primeros médicos de toda España que se metieron de lleno en la cirugía artroscópica desde sus inicios. Con cientos de operaciones de artroscopia a sus espaldas, tanto en cadera como en hombro, codo, muñeca e, incluso, de mandíbula, es uno de los especialistas más reputados de esta especialidad.

Lo último: revisiones por artroscopia de prótesis antiguas

El implante de prótesis está indicado en casos de artrosis severa. En ocasiones, algunas personas con prótesis acaban mostrando dolor en la zona implantada. En estos casos, lo último es la revisión mediante artroscopia de estos implantes, que permiten a muchos de estos pacientes, que normalmente son añosos, una mejora radical en su calidad de vida sin necesidad de someterse a una operación de cirugía mayor con anestesia total.