El Hospital San Juan de Dios de Santurtzi participa en las jornadas de Humanización de la Salud de la Universidad de Deusto
Los doctores Jacinto Bátiz, director del Instituto para Cuidar Mejor, y Pablo Lledó, director Médico del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, han participado en días consecutivos en una nueva edición de las Jornadas de Teología de la Universidad de Deusto, que en esta ocasión han girado en torno a la ‘Humanización de la Salud desde una perspectiva integral en un contexto de pandemia’.
El Dr. Jacinto Bátiz —que además es profesor invitado del Experto en Humanización de la Salud de la Facultad de Teología de la Universidad de Deusto— participó, en primer lugar, como moderador de la mesa redonda ‘La humanización de la salud desde la perspectiva de los profesionales del ámbito socio-sanitario’. La mesa tuvo como ponentes a José Ramón Sánchez, del Colegio de Enfermería de Bizkaia; María Begoña Rueda, presidenta del Colegio de Psicología de Bizkaia; Elixabet Domínguez, presidenta del Colegio Oficial de Trabajo Social de Bizkaia; y María Jesús Goikoetxea, de Pastoral de la Salud de la Diócesis de Bilbao
El Dr. Lledó intervino en la mesa redonda ‘Reflexionando en humanización de la salud desde la perspectiva académica y de la empresa’, en la que compartió protagonismo con Ricardo Franco, presidente de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao; Ander Urruticoechea, director del Área de Medicina de la Universidad de Deusto; e Isabel Urrutia, responsable de Calidad y Seguridad del Paciente de Grupo IMQ. La mesa estuvo moderada por Juan Luis de León, de la Facultad de Teología de la Universidad de Deusto.
En su alocución introductoria, el Dr. Bátiz destacó que “esta pandemia se ha cebado en lo emocional de las personas, enfermos, familias y profesionales. Cada uno de ellos han tenido un gran sufrimiento por haberse encontrado cerca de la muerte y lejos de su familia”. En este sentido, “recuperar la dimensión humanística de la relación entre las personas es sin duda un elemento decisivo en la calidad asistencial que se merecen quienes sufren y solicitan nuestra ayuda”.
El director del Instituto para Cuidar Mejor del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi puso igualmente de relieve que “las necesidades de los seres humanos en relación con su salud van más allá del simple modelo de curación de la enfermedad. Los profesionales ofrecemos nuestros conocimientos técnicos pero debemos también aportar esperanza, apoyo y consuelo. La persona que sufre nos pide ayuda para aliviar su sufrimiento físico o biológico, emocional o psicológico, social o familiar y su sufrimiento espiritual o trascendental”.
Un día después, en el mismo foro de la Universidad de Deusto, el Dr. Pablo Lledó recordó que desde el año 1981, “la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, a través de uno de sus grandes ideólogos, P. Marchesi, realiza una profunda reflexión sobre el proceso de Humanización en el ámbito hospitalario. En ese documento ha sido reconocido como un denominador común, la humanización, como una base en la que apoyar las actitudes de renovación personal y de la Orden”.
El Dr. Lledó señaló a la humanización en cuanto a que “el enfermo debe ser el centro del hospital. Actualmente la asistencia sanitaria debido a los avances tecnológicos cada vez es más sofisticada e impersonal; sin embargo, el paciente es una persona y no una enfermedad. Asimismo, para humanizar hay que humanizarse (modificar estructuras, cambiar comportamientos y modos de relacionarnos, etcétera), a la vez que es necesaria una alianza con el enfermo a través de cómo se entiende un hospital humanizado: abierto, transparente, debe ser un hogar”.
En relación a la primera ola epidémica, manifestó que “el apoyo y dedicación del personal ayudó a que los ingresados viviesen un hospital más humanizado, bajo el protocolo más estricto para evitar ser contagiados. Todos los estamentos del Hospital se volcaron con la soledad de estos pacientes, acompañando, facilitando la comunicación e información con sus seres queridos con videollamadas, fotos de sus familiares en las habitaciones, atendiendo a las familias e intentando darles consuelo”.
Tiempos de pandemia
Por otra parte, desde la organización de las Jornadas se destacó que “La pandemia pide que re-imaginemos el concepto y la praxis del cuidado de la salud”. La pandemia de COVID-19 está suponiendo una circunstancia calamitosa que, sin embargo, aporta perspectivas novedosas sobre cómo realizar el cuidado, en general, de la persona enferma. En este sentido, se constató la necesidad de dotar a los estudios de medicina de humanización y de ser mucho más exigentes en este aspecto del que se sospechaba. “He ahí el efecto rebote de nuestra lucha actual contra un coronavirus: nos ha puesto en la tesitura urgente de pensar más y mejor qué tipo de humanización hemos de imprimir en el ámbito sociosanitario”, se apuntó en las conclusiones de las jornadas.
Aun así, la pandemia lanza cuestiones de fondo que no pueden ser solventadas sólo dentro del ámbito sociosanitario. Un coronavirus y sus avatares mutantes han puesto de manifiesto niveles de dolor y sufrimiento, que suponen casi una versión inédita de la fragilidad humana. “La pandemia nos ha hecho no sólo más sanitarios, sino también más filósofos y, en cierto modo, más teólogos”, indicaron.
La perspectiva integral de la humanización de la salud, redescubierta mientras seguimos cruzando la pandemia, constituye, en realidad, un modelo alternativo de situarnos en el mundo. Asimismo, el cuidado integral de la salud no puede orillar la dimensión espiritual del ser humano y de sus circunstancias. “Quizás hemos recuperado una idea más básica de espiritualidad, esa que la antropología judía ya consideraba esencial para dar cuenta de la apertura interna del sujeto humano hacia el todo. Pero las Jornadas han evidenciado que la espiritualidad cristiana es pertinente con su propio instrumental para afrontar la fragilidad. Ese instrumental es una sabiduría acrisolada en el tiempo desde el compromiso con la dificultad humana y desde la convicción de que el Dios cristiano mira especialmente por esa dificultad”, puntualizaron.



