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El Hno. Pascal Ahodegnon es el nuevo Superior General de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios

El Hermano Pascal Ahodegnon ha sido elegido Superior General de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios el viernes 1 de noviembre de 2024, durante el 70.º Capítulo General que se celebra en Czestochowa, Polonia. Originario de Benín, el Hermano Pascal, de 53 años, fue Consejero General desde 2012 hasta ahora.

El Hermano Pascal nació el 10 de abril de 1971 en Savé, Benín. Ingresó en la Orden en 1994, emitió los votos temporales el 15 de agosto de 1997 y los definitivos el 25 de mayo de 2003. Se licenció en Medicina y Cirugía en Milán (Italia). Fue elegido Consejero General en 2012, y reelegido en 2019, encargado en particular de la región de África.

Sesenta y siete Hermanos participan en el Capítulo General, que comenzó el 15 de octubre, junto con diecinueve colaboradores que se incorporaron durante las dos primeras semanas. Este encuentro ha sido una ocasión para fijar las principales orientaciones y recomendaciones para la vida de la Orden Hospitalaria en los próximos seis años.

La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios incluye 161 comunidades y 410 estructuras sanitarias, sociales y médico-sociales en 54 países, al servicio de los enfermos y los necesitados. Está compuesta por 965 religiosos y 65.000 colaboradores, que forman la Familia Hospitalaria de San Juan de Dios.

En la última semana del Capítulo, que concluirá el 7 de noviembre, el nuevo Superior General formará su consejo (compuesto por seis hermanos), antes de la adopción final de las orientaciones y recomendaciones que configurarán el futuro de la Orden.

Este año, Polonia es el sexto país que acoge un Capítulo General de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, después de Italia, Colombia, España, México y Portugal. Con la celebración del Capítulo aquí, la Orden desea expresar su solidaridad con la Provincia polaca, que, junto con sus comunidades en Ucrania e Israel, está profundamente comprometida en la ayuda humanitaria a los afectados en estas regiones que actualmente se enfrentan a grandes dificultades.

Pastoral en el final de la vida humana

Acoger, ayudar y acompañar a quien sufre es el fundamento de los cuidados paliativos. El tratamiento del sufrimiento es una prioridad en el cuidado de todos los enfermos. Tiene sus raíces en los mismos orígenes de la profesión médica. Cuidar fue antes que curar.

«Velad conmigo» fueron las palabras de Jesús en el Huerto de Getsemaní que inspiraron hace tiempo a Cicely Saunders y siguen siendo una fuente de inspiración para los que cuidamos el proceso de morir de las personas.

Los cuidados paliativos tienen que ver con la medicina del cuidado y del acompañamiento. La medicina paliativa trata de cómo hacerse cargo de las personas cuando padecen una enfermedad avanzada, incurable y en fase terminal. Los cuidados paliativos cuidan la vida de las personas. Estos cuidados no tienen como objetivo la muerte, sino que cuidan la vida mientras ésta llega a su tiempo, evitando el sufrimiento.

Leyendo el documento Sembradores de esperanza acogiendo y acompañando a quien sufre, publicado por la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida el 1 de noviembre de 2019, encontraremos algunas reflexiones que serán de gran ayuda para acompañar al final de la vida de las personas: «cuando alguien se encuentra decaído por la enfermedad, sin una conversación interesante, solo con quejas continuas, tendemos a disminuir las relaciones con él. Puede haber aquí también una huida, más o menos inconsciente, de las situaciones de sufrimiento». «Por ello es necesario contrarrestar esta tendencia con una auténtica solidaridad con el que sufre, mediante la cultura del encuentro y del vínculo, en actitud de servicio, de verdadera compasión y de promoción humana».

Hemos de tener en cuenta que la persona que sufre no solo sufre por causas físicas, sino también por causas emocionales, sociales y espirituales. Es por ello que debemos abordar el sufrimiento de la persona de una manera integral. Porque es importante saber que la mayor parte con otros temas emocionales, sociales y espirituales y con su propia incapacidad para resolver los interrogantes más profundos de la vida. La espiritualidad es también otro universal humano y negar en la práctica nuestra naturaleza espiritual para el trabajo clínico, se convierte en un claro factor de deshumanización de nuestra atención. Nuestro acompañamiento espiritual es ayudar a la persona a despertar o a sacar a la luz el anhelo, la búsqueda interior que toda persona puede tener. Este aspecto espiritual quizás sea la parte más desconocida de la medicina, pero es la que los pacientes demandan más en sus últimos días.

¿Cuáles son las necesidades espirituales del paciente al final de su vida? La necesidad de ser reconocido como persona. La necesidad de releer su vida. La necesidad de encontrar sentido a su existencia y su devenir. La necesidad de liberarse de la culpabilidad. La necesidad de perdonarse. La necesidad de reconciliación. La necesidad de sentirse perdonado. La necesidad de depositar su vida en algo más allá de sí mismo. La necesidad de una continuidad. La necesidad de auténtica esperanza, no de ilusiones falsas. La necesidad de expresar sentimientos y vivencias religiosos. Tengamos en cuenta que la persona enferma soporta mal una dicotomía entre su cuerpo, objeto de cuidados de un equipo médico, su personalidad confiada al psicólogo y, finalmente, su ser espiritual que se entregaría, in extremis, al capellán del hospital. Acompañar en el final de la vida desde la espiritualidad es ayudar a hacer la mochila con las cosas adecuadas, con lo que importa, con lo que ellos necesitan, de forma que mientras estén aquí puedan encontrar todo lo necesario para la reconciliación, la realización, darle un sentido a su existencia, mientras atraviesan esta parte final de sus vidas.

El grado de responsabilidad de una sociedad se mide por su compromiso con los cuidados a quienes son frágiles, dependientes, vulnerables, marginados, sufrientes… Pero, además de aliviar su sufrimiento con nuestro acompañamiento y nuestros cuidados, debemos preservar su dignidad como persona. Para ello debemos hacerlo con nuestra actitud, nuestro comportamiento, nuestra compasión y nuestro diálogo.

¿Cómo debe ser nuestro acompañamiento espiritual a quienes desean adelantar su muerte? El que pide adelantar su muerte en realidad quiere otra cosa. Cuando la persona enferma nos dice «acabemos con esto», ¿a qué se refiere? ¿Desea acabar con su vida? ¿Desea acabar con ese dolor insoportable? ¿O con su angustia o su soledad? El enfermo no quiere sufrir. Detrás de la petición «quiero morir», hay un trasfondo que significa «quiero vivir o morir de otra manera».

Si quien sufre no recibe los cuidados adecuados para aliviar su sufrimiento, suele ver en la muerte su solución y por ello solicita que le ayuden a adelantarla. Ayudar a adelantar la muerte a quien sufre no es hacerse cargo del sufriente, sino eliminar su vida para eliminar su sufrimiento. Aunque quien nos solicite acompañamiento espiritual desee adelantar su muerte y dicho deseo vaya en contra de nuestra creencia, también se merece que estemos junto a él en el trance difícil del final de su vida.

En ningún caso nuestro acompañamiento tiene como objetivo hacerle cambiar de opinión. Hemos de respetar la individualidad y no hemos de juzgar las decisiones de nuestros enfermos, aunque sean contrarias a las nuestras. Tampoco lo debemos abandonar si él desea que continuemos acompañándole. Pero sí debiéramos retirarnos cuando se vaya a llevar a cabo el acto eutanásico. No sería admisible por parte de quienes asisten espiritualmente a estos enfermos ningún gesto exterior que pueda ser interpretado como una aprobación de la acción eutanásica, como por ejemplo estar presentes en el instante de su realización. Esta presencia solo puede interpretarse como complicidad.

Lecturas recomendadas:

  • Sembradores de esperanza. Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida.
  • Samaritanus bonus (Carta sobre el cuidado de la persona en las fases críticas y terminales de la vida). Congregación para la Doctrina de la Fe.
  • Dignitas infinita (Declaración sobre la dignidad humana). Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
  • Velad conmigo. Dra. Cicely Saunders. Fundación Pía Aguirreche.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

 

San Juan de Dios lanza una campaña para sensibilizar a la población sobre la soledad que viven muchas personas mayores

«Qué bonita es la soledad cuando tienes alguien a quien contársela». Bajo este lema, un grupo de personas mayores de la Residencia San Juan de Dios de Sevilla han salido a las calles para acercarse a la población y sensibilizarla sobre la poca o nula atención que a menudo reciben por parte de la sociedad que les rodea. El resultado, un vídeo con el que San Juan de Dios España pone el acento en uno de los problemas sociosanitarios más importantes de nuestra sociedad actual: cada vez hay más gente mayor que no tiene con quién compartir su día a día.

La soledad no deseada tiene un grave impacto en la salud física y psíquica de quien la padece y en nuestro país se estima que 3 millones de personas se encuentran en esta situación. De ellos, 1 de cada 3 son mayores, una población que ya de por sí es especialmente vulnerable. La depresión, la ansiedad y los trastornos del sueño son sólo algunos de los problemas que pueden asociarse a este tipo de soledad.

El vídeo mueve a la reflexión y pretende llegar a los ciudadanos para que sean conscientes de la importancia de escuchar y cuidar a nuestros mayores y pone el acento en los efectos positivos que una palabra amable o un abrazo oportuno pueden tener en este colectivo.

Esta campaña forma parte del proyecto con el que San Juan de Dios quiere llegar a toda la población, incluidos profesionales sanitarios, para detectar a aquellas personas especialmente vulnerables que además viven solas. Dentro de esta iniciativa, ha publicado recientemente la Guía para el acompañamiento de la soledad no deseada en personas mayores, un recurso dirigido a todos los profesionales sanitarios, que ya puede descargarse gratuitamente y en el que se dan las claves para detectar estos casos y saber cómo actuar.

La campaña incluye materiales de divulgación sobre soledad y personas mayores elaborados por la plataforma digital SOM Salud Mental 360º como un monográfico sobre soledad no deseada en personas mayores.

En Santurtzi

En el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi se desarrollan, entre otros proyectos, dos iniciativas de sensibilización: el Programa Final de Vida y Soledad, que se lleva a cabo con la Fundación”la Caixa”, y el programa Santurtzi, Herri Zaintzailea-Comunidad Cuidadora, liderado por el área de Acción Social e Igualdad del Ayuntamiento de Santurtzi.

Programa Final de Vida y Soledad

El objetivo de este programa es aliviar el sufrimiento provocado por la soledad en personas que se encuentran en situación de enfermedad avanzada mediante el acompañamiento de personas voluntarias.

Se ofrece acompañamiento por medio de personas voluntarias formadas por entidades como el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi. El programa promueve y construye una red comunitaria de atención en la que interactúan distintos agentes. Esta red comunitaria está formada por entidades coordinadoras, entidades cuidadoras, entidades de voluntariado y el entorno comunitario.

Este acompañamiento es gratuito y se realiza de forma presencial o telemática allí donde sea necesario para que las personas se sientan mejor acompañadas: en su domicilio, en la residencia, en el centro hospitalario en el que se encuentren, etcétera, adaptándose a las necesidades de cada persona y momento. El programa cuenta con el apoyo de la Fundación “la Caixa”.

Santurtzi, Herri Zaintzailea-Comunidad Cuidadora

Su finalidad esencial es convertir al pueblo de Santurtzi en una comunidad referente en el cuidado de las personas con mayor vulnerabilidad, promoviendo y compartiendo el humanismo, la solidaridad, la compasión y la participación social. Otro de sus fines es perseguir la mejora de las actitudes sociales y culturales ante la enfermedad avanzada y el final de la vida, así como promover el soporte social y la calidad de vida de las personas que lo padecen.

Desde su inicio, se mantiene un completo calendario de encuentros, los Lunes Cuidadores, en los que mensualmente se desarrollan actividades informativas y formativas para sensibilizar a todas las personas sobre la realidad del final de la vida, la enfermedad y los cuidados, la muerte y el duelo.

Actualmente, además de continuar con estas sesiones de los Lunes Cuidadores se abren otras actividades, como la puesta en marcha de un Death Coffee e impulsar la formación de personas voluntarias para que cada uno contribuya según sus capacidades.

A lo largo del desarrollo del programa se cuenta siempre con el apoyo del Ayuntamiento de Santurtzi como facilitador del proceso, como punto de encuentro para todas las personas participantes y, en definitiva, como referencia en este proceso de construcción colectiva.

En Santurtzi, Herri Zaintzailea-Comunidad Cuidadora colaboran también la Fundación ”la Caixa”, el Colegio San José de Calasanz de Santurtzi y la delegación en esta localidad de Cáritas Bizkaia.

 

Cuidados paliativos al estilo de San Juan de Dios

El 25 de abril de este año, profesionales del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi y de otros centros de la Orden por el resto que España que trabajamos en Cuidados Paliativos quisimos compartir en una jornada científica en la Universidad de Deusto, que se celebró con motivo del Centenario de nuestro Hospital, cómo realizamos estos cuidados. Se puede consultar un vídeo de esta jornada, grabado por el Hno. Ramón Castejón, en este enlace.

Los Cuidados Paliativos que se procuran en los centros de la Orden, al estilo de San Juan de Dios, no son ideas ni empeños de unos pocos profesionales que trabajamos en sus centros, sino que son toda una filosofía de ayuda solidaria, integral, con una profesionalidad adecuada, una humanización exquisita dentro de una ética enérgica, pero prudente, y siempre teniendo como centro de atención a la persona que sufre y a su familia.

Comenzó la Jornada con el reconocimiento por el departamento de Salud del Gobierno Vasco de la labor tan importante de servicio a los vascos de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi. También la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) respaldó la labor que la Orden Hospitalaria San Juan de Dios realiza en toda España en el cuidado de las personas con enfermedades avanzadas y en fase terminal.

En la conferencia inaugural pudimos comprobar que las instituciones de San Juan de Dios llevan 500 años cuidando a las personas frágiles, vulnerables, desamparadas, desahuciadas… con los principios inspiradores de los Cuidados Paliativos que en el siglo XX a través de la Dra. Cicely Sauders introdujo en España.

Se trataron todos los temas que hay que tener en cuenta a la hora de cuidar a las personas con enfermedades avanzadas y en fase terminal, incluido el dolor total, como síntoma estrella del sufrimiento. Y para ello, compartieron sus experiencias profesionales de todas las disciplinas asistenciales, como la medicina, la enfermería, el trabajo social, la psicología, así como de la pastoral y la atención espiritual, provenientes de diversos centros de la Orden de toda España.

Pudimos conocer cómo se realiza la atención psicosocial como complemento a la atención médica con el modelo de atención integral, tanto en los domicilios como en las residencias y técnicas innovadoras de arteterapia.

Considerando que una adecuada formación en cuidados paliativos ayuda a cuidar mejor a las personas, se abordó la docencia desde la experiencia de profesionales en formación, desde la docencia universitaria y desde la tutoría en las rotaciones formativas.

Cuidar desde la Bioética es necesario para cuidar con prudencia en beneficio de la persona enferma. Se abordaron temas como la sedación paliativa, la adecuación del esfuerzo terapéutico, el papel de los comités de ética asistencial (la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios fue quien diseñó este modelo que posteriormente se ha ido universalizando en los distintos centros sanitarios públicos y privados de nuestro país). También se reflexionó sobre las acusas del deseo de los enfermos de adelantar su muerte.

También se compartieron los retos de los cuidados paliativos en la Orden Hospitalaria, centrándolos en los cuidados a las “personas más pequeñas” y en entornos residenciales a personas mayores con modelos innovadores de atención intermedia.

La conferencia de cierre nos hizo mirar al futuro sobre el desarrollo de los Cuidados Paliativos con un talante positivo que nos transmitió el ponente: más recursos de cuidados paliativos para un acceso universal, una mayor formación en la Universidad, acreditación de las competencias en atención paliativa, y una ley estatal de cuidados paliativos para que la atención integral de calidad a las personas no sea el privilegio de unos pocos, sino el derecho de todos.

En esta Jornada no nos podíamos olvidar de quienes dieron la vida por cuidar a las personas, concretamente en África cuando enfermaron de Ébola. Para ello cerramos el evento con emoción contenida viendo y escuchando el poema sinfónico Ébola.

Creo que en esta Jornada dejamos claro que en los centros de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios se cuida a las personas empleando los valores que nos transmitió su Fundador: la hospitalidad, el respeto, la responsabilidad, la calidad y la espiritualidad.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

 

Vicente Fernández Zurita, liderará exclusivamente la gestión del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, en plena expansión

Comprometidos con el crecimiento y fortalecimiento de la misión de la institución, la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en España acaba de anunciar cambios e incorporaciones estratégicas en la dirección de tres de sus centros. Se trata de la Fundación Instituto San José de Madrid, el Hospital Santa Clotilde en Santander y el San Juan de Dios de Santurtzi en Bizkaia.

Así, el actual gerente del Instituto San José, Ricardo Sanchís Cienfuegos-Jovellanos, pasa a liderar el centro de San Juan de Dios en Cantabria, en plena expansión. Mientras tanto, Vicente Fernández Zurita, que hasta ahora compartía la gestión del hospital cántabro con la del centro de Santurzi, pasará a centrarse en este último, cuya expansión en los últimos años y expectativas futuras exigen total dedicación en la gestión de este ambicioso proyecto actualmente en proceso de ampliación. La reorganización de San Juan de Dios en estos centros se completa con la incorporación de José Soto Bonel, que pasa ocupar la dirección de la Fundación Instituto San José, centro gestionado por San Juan de Dios y el Arzobispado de Madrid, en cuyo Patronato fue aprobado su nombramiento el pasado viernes 10 de mayo.

Soto Bonel es el actual presidente de SEDISA, Sociedad Española de Directivos de la Salud, y cuenta con una dilatada experiencia en el ámbito de la gestión sanitaria. Con esta nueva incorporación, San Juan de Dios España refuerza así el que es uno de sus centros más emblemáticos, referente en rehabilitación y cuidados paliativos que cuenta en sus instalaciones con un Colegio de Educación Especial, dos Centros de Día, una residencia para personas con discapacidad, unidad de Atención Temprana y área de solidaridad. Para Soto Bonel se trata de una oportunidad para “contribuir a visibilizar, poner en valor y potenciar aún más la labor que se realiza en el centro, una labor que se enmarca dentro de la estrategia de la Orden Hospitalaria San Juan de Dios, comprometida desde hace más de 500 años con dar respuesta a aquellas necesidades sociales a las que de otra forma no se llega. Y todo ello desde una dinámica de trabajo ágil, transparente, acorde a una realidad cambiante, donde cada día surgen nuevas necesidades y sensibilidades que debemos tener siempre presentes cuando hablamos de asistencia y donde la gestión es clave para que puedan ser una realidad”.

Por su parte, Elena Urdaneta, directora de la Unidad Territorial III de San Juan de Dios en España y que engloba los centros de la Comunidad de Madrid, Castilla y León, País Vasco, Navarra, Asturias y Galicia, subraya que se trata de “un movimiento estratégico que permitirá potenciar aún más los centros y su actividad atendiendo a criterios y necesidades geográficas, respetando su singularidad, pero siempre de manera coordinada y dentro de una estrategia conjunta con la que la Orden Hospitalaria San Juan de Dios tiene como objetivo seguir trabajando en la misión que tenemos encomendada de atender la vulnerabilidad y aportando valor para construir una sociedad más justa y solidaria”.

Renovación para seguir haciendo lo mismo

Estos cambios anunciados por San Juan de Dios España y que se van a producir progresivamente a lo largo de este mes de mayo,  se enmarcan dentro de un proyecto de renovación general que quiere impulsar la institución a nivel nacional con el objetivo de mejorar la capacidad operativa de los centros, atender a nuevas necesidades sanitarias y sociales que están surgiendo y evolucionar hacia un modelo donde la continuidad asistencial no suponga un reto inalcanzable entre diferentes administraciones que territorial o funcionalmente dividen el bienestar de la población en función de sus ámbitos de actuación.

“San Juan de Dios España está inmerso en un profundo proceso de replanteamiento estratégico sobre qué debemos ser para la sociedad y cómo adaptarnos a este mundo cambiante y a las necesidades sociales que imperan y que la realidad es que no están bien cubiertas ni desde el punto de vista sanitario ni social. Nuestra misión es estar en constante cambio y eso es precisamente lo que queremos fomentar en cada centro”, afirma Juan José Afonso, director general de San Juan de Dios España.

San Juan de Dios de Santurtzi acoge una conferencia sobre espiritualidad

Dentro del programa de actos diseñado con motivo del primer centenario del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, uno de los temas a los que se ha querido otorgar la importancia que ostenta es el de la espiritualidad, de la que habitualmente se ocupan en los centros de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios sus Servicios de Atención Espiritual y Religiosa (SAER).

En este marco, se acaba de celebrar en este centro hospitalario una conferencia que, bajo el título de ‘Una espiritualidad de cien’, han impartido el Hno. José María Bermejo, consejero provincial de la Orden Hospitalaria San Juan de Dios, y Lourdes Casas, coordinadora de Espiritualidad de la Unidad Territorial III de esta institución.

En la apertura, ambos ponentes han estado acompañados del Hno. Mariano Bernabé, superior de la Comunidad de Hermanos del Hospital, e Inés Becerra, responsable del SAER de este centro sanitario. A la cita acudieron más de medio centenar de personas, entre profesionales, colaboradores, voluntarios y hermanos de la Orden Hospitalaria.

La conferencia fue una oportunidad para conocer el itinerario espiritual de cien años de historia del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, algo cuya relevancia fue valorada positivamente «por la importancia de la aportación de la espiritualidad y de la religiosidad para trabajar bajo el modelo de la atención integral al estilo de San Juan de Dios».

Los ponentes se centraron en la vida de San Juan de Dios, en el estilo y tradición de la Orden y en sus documentos, «que recogen la espiritualidad Hospitalaria que identifica a sus miembros y colaboradores. Esta espiritualidad ha sido plasmada a lo largo de quinientos años en la historia de la Orden y de cien años en el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi».

El Hno. José María Bermejo y Lourdes Casas invitaron a las personas asistentes «a reflexionar sobre su propio camino espiritual y que, conociendo el camino de la Orden y del hospital, encuentren una inspiración que contagie su vida personal, profesional y familiar».

Con una metodología activa y participativa, ambos ponentes recorrieron a través de imágenes, acontecimientos y personas referentes, la historia de cien años de atención espiritual y religiosa que ha sabido adaptarse a cada momento y que no ha perdido la esencia de la hospitalidad. «Desde este modelo de atención vamos a mirar al futuro con el corazón, con esperanza para continuar siendo agentes de fraternidad y de reconciliación al estilo de San Juan de Dios, para seguir caminando hacia una espiritualidad de cien», concluyeron.

Siguiendo los pasos de San Juan de Dios: viaje a Granada, kilómetro “0” de la Hospitalidad

En un emotivo viaje de conmemoración, un grupo de varias decenas de profesionales, colaboradores, hermanos de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y voluntarios partieron hoy desde el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi hacia la histórica ciudad de Granada. El motivo de este viaje especial es el centenario del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, que se celebra en este año, y la conexión histórica que existe entre San Juan de Dios y la ciudad de Granada, donde el santo y fundador desarrolló su labor humanitaria.

El programa previsto para este viaje de cuatro días incluye una serie de actividades significativas que reflejan el legado de San Juan de Dios y su impacto en la atención sanitaria y el cuidado de los enfermos.

Hoy, tras una salida temprana desde el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, el grupo llegará a Granada y se alojará en una hospedería local. La jornada concluirá con una cena de bienvenida en la hospedería, donde los participantes tendrán la oportunidad de compartir experiencias y expectativas para los días venideros.

El segundo día comenzará con un desayuno temprano en la hospedería, seguido de una cálida acogida por parte del Hospital San Rafael, perteneciente al Centro de San Juan de Dios de Granada. La mañana estará marcada por el «Camino de San Juan de Dios», un recorrido histórico, emocional y devocional que llevará al grupo al Hospital Viejo, guiado por Francisco Benavides, quien compartirá sus extensos conocimientos sobre la vida y obra del santo.

Tras la visita, el grupo disfrutará de una comida en la hospedería y luego tendrá la oportunidad de explorar la Basílica y participar en una Eucaristía. La jornada concluirá con un espectáculo de flamenco y una cena en el Patio del Museo Pisa, brindando a los participantes una experiencia cultural única.

El tercer día del viaje, sábado, promete ser igualmente emocionante, con una visita guiada a la majestuosa Alhambra, seguida de un tiempo libre para que los participantes exploren la ciudad a su propio ritmo y disfruten de la rica cultura y belleza de Granada.

Finalmente, el cuarto día comenzará con un desayuno en la hospedería antes de que el grupo emprenda el viaje de regreso a casa, llevando consigo recuerdos inolvidables de un viaje lleno de significado y reflexión.

Este viaje no solo es una oportunidad para celebrar el centenario del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, sino también para honrar el legado de San Juan de Dios y reafirmar el compromiso de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios con el cuidado de los más necesitados.

La celebración del centenario en Granada es un testimonio vivo del impacto perdurable que San Juan de Dios tiene en la atención sanitaria y el bienestar de las comunidades en todo el mundo, recordándonos la importancia de la compasión, la dedicación y el servicio desinteresado en el cuidado de los enfermos.

Para el viaje, el grupo ha elaborado un interesantísimo y completo programa de ruta. Se puede consultar en este enlace.

El Hospital festeja San Juan de Dios con diversos actos

Como es tradicional, y coincidiendo con la festividad de San Juan de Dios, patrón de los enfermos, la profesión enfermera y el cuerpo de Bomberos, el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi ha celebrado el 8 de marzo un completo programa de actos.

Así, compartiendo efeméride con el Día Internacional de la Mujer, el primero de ellos consistió en la plantación de un granado en los jardines del centro, como símbolo de la Misión Compartida. En palabras de Miriam Oliver, enfermera del equipo de soporte domiciliario de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, y referente de Misión Compartida en este centro, «misión compartida es hacer presente y compartir, desde la corresponsabilidad de las personas que tiene relación con la Orden Hospitalaria y sus centros, el carisma de la Hospitalidad y la figura de San Juan de Dios, como guía en el camino de ser una señal visible del amor misericordioso de Dios para los pobres y necesitados».

En la plantación del árbol estuvieron presentes el Hno. Amador Fernández, superior provincial de la Orden de San Juan de Dios; el Hno. Mariano Bernabé, superior de la comunidad de Hermanos; Vicente Fernández Zurita, director gerente del centro hospitalario; Inés Becerra, responsable del Servicio de Atención Espiritual y Religiosa; y numerosos profesionales, colaboradores y miembros de la Red de Amigos del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi y miembros de la Fundación Benéfica Aguirre y la familia Icaza.

Tras este acto, se celebró la tradicional misa en honor de San Juan de Dios, fundador de la Orden Hospitalaria, en la capilla del centro. La misa, que fue cantada y en la que el Hno. Ramón Castejón participó también como músico, fue oficiada por el Hno. Amador Fernández, superior provincial, junto a otros ocho sacerdotes.

En su inicio, el Hno. Mariano Bernabé efectuó un breve repaso histórico recordando la figura de los hermanos que pasaron anteriormente por el centro y cómo hicieron frente a las distintas dificultades y vicisitudes que se han ido produciendo a lo largo de los años. Asimismo, Carmen de Icaza Zabálburu, última nieta viva de Pedro de Icaza y Aguirre (institutor de la Fundación Benéfica Aguirre), leyó ante los presentes una carta abierta a su abuelo, llena de emoción, recuerdos y gratitud.

A su término, se llevó a cabo la inauguración del XIV Mercado Artesanal Solidario a favor del centro de salud de New Kru Town, en Monrovia, Liberia. La visita al mismo es libre y gratuita, y está abierto de 10:00 a 17.00 horas, de lunes a viernes, hasta el 22 de marzo. Todo lo recaudado se mandará íntegramente al centro de salud a través de Juan Ciudad ONGD. El Mercado fue también inaugurado por el Hno. Amador Fernández, acompañado por el Hno. Mariano Bernabé. Durante las palabras del superior provincial, informó a los presentes de cómo en Monrovia tienen muy presente a la comunidad solidaria de Santurtzi, merced a la ayuda que se envía anualmente al centro de salud. También se recordó a las víctimas de la crisis del ébola, que este año cumple su décimo aniversario.

El Mercado Artesanal Solidario incluye más de 2.700 mil artículos artesanales, elaborados por los cerca de 900 miembros que aglutina la red de Amigos del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, así como por los profesionales, familiares e incluso pacientes.

En el mercado también se pueden adquirir boletos a un precio de un euro para participar en un sorteo que comprende una estancia de una noche en el hotel URH Palacio de Oriol de Santurtzi, una estancia en la casa rural La Cabaña de Agüera (Burgos), dos cestas de productos de Supermercados BM y una camiseta firmada por los jugadores del Athletic Club.

La razón de ser de esta iniciativa se remonta al 8 de marzo de 2009, cuando el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi y su red de solidaridad se comprometieron en apoyar el centro de salud de New Kru Town, en Monrovia, la capital de Liberia. Este establecimiento sanitario pertenece al Saint Joseph’s Catholic Hospital, dirigido por los hermanos de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y, actualmente, es uno de los pocos hospitales completamente activos del país.

El Hospital San Juan de Dios de Santurtzi colabora con el centro de salud de New Kru Town en la implantación de programas de salud comunitaria, programas de asistencia sanitaria y programas de mejora y modernización de sus infraestructuras, con el fin de mejorar la salud de la población de Liberia. La captación de fondos proviene principalmente del Mercado Artesanal Solidario, de la red de Amigos del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi y del programa de cooperación del propio hospital.

Entre las enfermedades más frecuentes que se atienden en el centro de salud de New Kru Town se pueden señalar la malaria, la fiebre tifoidea, la septicemia y la anemia. En cuanto a las actividades de prevención y promoción de la salud, se pueden citar el Programa de Prevención de la Trasmisión del VIH de madres a hijos, la prevención del tétanos, programas de inmunización (vacunación) y programas dirigidos a mujeres sobre cuidados prenatales, así como formación y sensibilización sobre la importancia de la alimentación con leche materna y programas formativos básicos de puericultura.

El Mercado ofrece desde obras artísticas, a trabajos a mano realizados por pacientes, pasando por profesionales, familiares y amigos de la institución sanitaria; siempre, a precios asequibles y realizados en los meses anteriores, para esta ocasión. Entre los artículos a la venta se encuentran peluches, cuadros de punto de cruz y óleos, broches, anillos, pulseras, velas y jabones artesanales, diversas labores en patchwork, scrapbooking y punto, ropa de bebé —con gorros, patucos, chaquetas y faldones—, bufandas y gorros, platos de vidrio decorados, cajas y artículos trabajados en madera, material de papelería y encuadernación y un largo etcétera.

 

Los administrativos de la salud también contribuyen a humanizar la asistencia sanitaria

El problema de la deshumanización de la persona en los ámbitos sanitarios requiere alguna reflexión. Los grandes avances científicos y tecnológicos no solamente traen como consecuencia un considerable aumento de la esperanza de vida, sino también una forma de tratar al paciente que puede llegar a producir lo que podríamos llamar “cosificación de la persona”.

Siempre que hablamos de humanizar la asistencia sanitaria, de hacer más cercana nuestra ayuda profesional a los enfermos que nos la demandan, pensamos que somos los sanitarios los únicos que debemos adoptar una actitud cercana a quienes atendemos. Sin embargo, hay otros profesionales no sanitarios, como los administrativos, los agentes de seguridad, el personal de mantenimiento, de la limpieza, los celadores, etc., que también pueden contribuir a humanizar la atención sanitaria que demanda el enfermo.

En esta ocasión me centraré en el personal administrativo de los centros de salud o de los hospitales para revisar cómo, independientemente de cumplir profesionalmente de manera adecuada su función, pueden también contribuir a que el paciente se sienta mejor atendido.

Es verdad que existen varios factores que pueden dificultar que, además de cumplir su función administrativa, puedan aportar humanización en la atención sanitaria, como puede ser la sobrecarga de trabajo, pero no debe ser una disculpa para hacerlo mejor. Permítanme que comparta algunas reflexiones de situaciones prácticas que he vivido, en ocasiones como médico y en ocasiones como paciente.

Cuando un paciente llega a un centro de salud con su padecimiento, que ya le provoca bastante sufrimiento, el primer contacto con el personal administrativo puede ya favorecer su alivio o por el contrario aumentar su sufrimiento. Va a depender de la actitud de quien le atienda. Una sonrisa, una actitud de ayuda serán suficientes junto a su eficacia profesional para que el paciente comience a aliviar su miedo, su angustia antes de enfrentarse a un diagnóstico o a un tratamiento, antes de ser atendido por el personal sanitario. Por eso podemos afirmar que quienes tienen funciones administrativas en el área de la salud también pueden humanizar la asistencia sanitaria de sus usuarios. Se puede aliviar su padecimiento si se evita el exceso de burocracia.

Facilitar los trámites, cuando llegan al centro de salud y cuando salen de él, a quienes puedan tener —quizá— más dificultades para comprender, como pueden ser las personas muy mayores, quienes padecen deterioro cognitivo, quienes tienen niveles culturales bajos o tienen dificultades con el idioma, es también una actitud humanizadora de la atención administrativa.

En ocasiones, la atención es a través del teléfono; pues bien, con una actitud de escucha y una voz amable también se puede conseguir un acercamiento a la persona a pesar de la distancia. La atención sanitaria desde la asignación de la cita también se puede humanizar y ayudará al paciente a tener más confianza en las personas que le van a atender.

Informar sobre el retraso de la consulta es una manera de aliviar la angustia, que suele provocar la espera injustificada y sin explicación alguna, a los enfermos. Una explicación sencilla por el retraso, un pedir disculpas por las molestias ocasionadas, dejarán al paciente más tranquilo y éste tendrá la sensación de que el personal de ese centro de salud o de ese hospital le tienen en cuenta como persona, no como un número más.

Cuando un enfermo sale del centro de salud con la sensación de haber sido bien atendido, también recordará que los asuntos administrativos han sido resueltos por personas amables y humanas. Si el enfermo, cuando sale del centro de salud, recuerda gratamente a todas las personas que le han atendido, incluso a los administrativos, será un buen indicador de la calidad asistencial de ese centro sanitario. Para todo ello, será bueno tener presente, cuando atendemos a alguien, la siguiente reflexión: ¿cómo me gustaría que me atendieran a mí? Si lo hiciéramos de esta manera, sin duda alguna, lo estamos haciendo bien.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

 

El tratamiento del dolor no es una cuestión opcional

El dolor, posiblemente la primera asignatura pendiente de la medicina de todos los tiempos, continúa siendo uno de los retos en nuestra práctica clínica diaria. Sin embargo, es incomprensible que, con todos los avances en los que estamos inmersos y las herramientas terapéuticas tan sencillas y eficaces de que disponemos, no hayamos superado este problema en un gran porcentaje de enfermos.

El enfermo tiene derecho a que su dolor sea aliviado y el médico tiene el deber de aliviárselo con el uso eficaz de la analgesia. El tratamiento del dolor no es una cuestión opcional del médico, sino un imperativo ético.

Deseo compartir en este Blog para Cuidar Mejor algunas reflexiones sobre la analgesia desde la ética:

  • No debemos permitir que alguien sufra dolor por ignorar cómo hacerle frente, por temor a aliviarlo con la posología suficiente o por creencias erróneas.
  • No se debe formar a las nuevas generaciones de médicos en el tratamiento del dolor sólo desde el punto de vista estrictamente científico, sin tener presente la dimensión cultural, social, psicológica, espiritual y humana de quien lo padece.
  • Aliviar el dolor de nuestros enfermos no debiera ser un privilegio para ellos, sino un imperativo para nosotros, los sanitarios.

Es conveniente que tengamos en cuenta que los médicos que estamos comprometidos en el abordaje del dolor hemos de considerar que el inadecuado tratamiento del mismo, cuando disponemos del conocimiento y los medios para ello, no es solo una falta ética, sino, además, una negligencia médica.

Para poder satisfacer el derecho del enfermo y cumplir con nuestra obligación referente al tratamiento del dolor desde la ética y la buena práctica médica, hemos de tener en cuenta lo siguiente:

  • Si el enfermo dice que le duele, es que le duele. Y si dice que le duele mucho, es que le duele mucho. El dolor es lo que el enfermo dice que es, es lo que el enfermo describe y no lo que los demás pensamos que debe ser.
  • Es necesario que identifiquemos el tipo de dolor que padece el enfermo para tratarlo con el fármaco adecuado.
  • Es indispensable conocer bien los fármacos que vamos a utilizar en el tratamiento del dolor.
  • Es fundamental tener en cuenta que quien nos va a indicar la eficacia de la analgesia que le hemos prescrito será el propio enfermo cuando nos diga: «doctor, ya no tengo dolor».

Tal vez las palabras del Dr. Gregorio Marañón, «un dolor curado justifica toda la vida de un médico», nos motiven a tratar mejor el dolor de nuestros enfermos.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

Ilustración: Mónica Lalanda (@mlalanda)