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Usuarios y trabajadores de San Juan de Dios protagonizan la campaña ‘La cena de la hospitalidad’

La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios acaba de presentar la campaña de Navidad que, bajo el lema: “actores por un día, protagonistas cada día”, ha realizado la institución con el objetivo de visibilizar en estas fechas tan señaladas que hay personas vulnerables para las que centros e instituciones como San Juan de Dios permanecen abiertas por Navidad.

La campaña, que ha sido creada por la Agencia de Comunicación Fisher Madrid, fue rodada el pasado mes de octubre en las instalaciones de San Juan de Dios en el centro de Madrid y ha contado con la participación de trece “actores por un día” que representan la diversidad de ámbitos de actuación en los que la Orden Hospitalaria opera en España.

Para la elección de las personas que han representado a los diferentes centros y territorios de San Juan de Dios se ha realizado un casting interno con la participación de casi 100 candidatos de los que finalmente se eligieron 13 actores que representan la diversidad territorial de la institución a nivel nacional. Pacientes pediátricos, personas con problemas de salud mental, personas con capacidades especiales o sin hogar se han unido en torno a una mesa de navidad que representa, a través de la hospitalidad, el compromiso de la Institución por permanecer siempre cerca de las personas en situación de vulnerabilidad.

El director general de San Juan de Dios en España ha declarado que “somos más de 17.000 trabajadores en España que atendemos a personas vulnerables en situaciones muy diferentes, esto es lo que hace que San Juan de Dios sea único y que estemos donde estemos, podamos adaptarnos a las necesidades de cada momento y en cada área de actuación. La diversidad implica complejidad, pero un valor consustancial a nuestra identidad y nuestro valor para la sociedad como Orden Hospitalaria”.

Historias reales desde Tenerife, Vigo, Barcelona o Santurtzi

Los actores, que juegan un papel central en la campaña más allá de ser los protagonistas de la misma, se han desplazado para el rodaje desde diferentes comunidades autónomas representando así la diversidad territorial de la Orden a nivel nacional: “Queríamos que esa cena tuviera diferentes acentos, situaciones y sensibilidades. Una falta de homogeneidad intencionada en la que nos sentimos cálidamente representados siendo tan diversos en España y, más allá a nivel mundial con más de 400 centros repartidos por los 5 continentes”, señala Rodrigo Martínez, director de comunicación de San Juan de Dios España.

Tras la buena acogida que ha tenido internamente este modelo de realización de campañas con actores no profesionales y que son los verdaderos representantes de la hospitalidad en nuestro país, San Juan de Dios pretende “extender este modelo de comunicación para las siguientes campañas de Navidad cuyo objetivo será que, tanto trabajadores como usuarios, tengan una divertidísima experiencia que los saque de su día a día permitiéndoles sentirse protagonistas por un día y por otro lado seguir contando historias reales, de gente real, para los que San Juan de Dios es una institución en la que confiar”, señala Rodrigo Martínez.

Una de las actrices que han intervenido en el rodaje ha sido Vanessa Machado, trabajadora social del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi desde hace 15 años. Al llegar al rodaje, se preguntaba: «¿Qué tendrán en común personas tan distintas sentadas a la misma mesa?». La sorpresa fue mayúscula cuando descubrió que en La Casa de Todos hay cabida para personas tan diversas, con distintos acentos, situaciones y sensibilidades. Vanessa está segura que el vídeo ha quedado genial. ¿Acaso alguien duda con estos protagonistas? La diversidad, sin duda, ha dibujado una historia única.

Enlaces a los vídeos de la campaña

Español: https://youtu.be/05O5Ei_wI1g
Euskera: https://youtu.be/NF5X3k4XE-Q
Vanessa: https://www.youtube.com/shorts/n7vcmGb4tss
Lista de reproducción de YouTube: https://www.youtube.com/playlist?list=PLeBX02-IK5We1s3h-yEv39f-F2XyqJTpR
Página web de la campaña: http://www.sjd.es/la-cena-de-la-hospitalidad

Cuidar al final de la vida desde la deontología

La deontología nos indica cómo debe ser la buena práctica del médico cuando atiende a una persona enferma que solicita su ayuda como profesional. Esta buena práctica está recogida en el Código de Deontología Médica, que todo médico colegiado tiene la obligación de acatar. Fue Hipócrates, hace ya siglos, quien nos planteó a los médicos una de las bases éticas de la deontología: si no puedes hacer el bien, por lo menos no hagas daño. Nuestra responsabilidad ética con el enfermo es hacer el bien, no hacer el mal, respetar su autonomía y ser justos. El enfermo solicita ayuda al médico y esta petición hará nacer en el médico, como espontánea, la autoexigencia de hacer el bien. Esto se transforma en la ética del cuidado. Frente al enfermo que sufre, el médico siente que debe dar respuesta a su sufrimiento sin olvidar las bases éticas de la deontología médica como son: la beneficencia, la equidad, la autonomía, la confidencialidad, la dignidad, el respeto, la solidaridad, la honestidad, la lealtad y la justicia.

La atención y los cuidados al final de la vida tienen una trascendencia fundamental para la persona enferma y para su familia. La ética médica tiene que ver mucho con este tipo de atención, con estos cuidados. Es en esta etapa de la vida en la que se dan muchos conflictos éticos. Conflictos que tienen que ver con la vida, con la muerte, con el sufrimiento y con la fragilidad. El enfermo, cuando se encuentra en situación difícil, en situación terminal por una enfermedad incurable, nos pide ayuda para aliviar su sufrimiento. Ya sabe que no vamos a poderle curar, pero en estas circunstancias, desea que no le abandonemos, que controlemos los síntomas que le hacen sufrir para aliviar su sufrimiento, que no le prolonguemos su agonía innecesaria. Y es entonces cuando nos preguntamos ¿cómo lo debemos hacer para prestarle la ayuda que él necesita en esos momentos?

Sobre ello he reflexionado en el libro Atención médica al final de la vida desde la deontología, que he publicado en formato digital en la página web de nuestro hospital. Se puede descargar gratuitamente en el siguiente enlace: https://www.hospital-sanjuandedios.es/formacion-en-el-hospital-san-juan-de-dios-en-santurtzi/publicaciones/.

Cuidar a la persona que sufre en el proceso de morir, en el final de su vida, es un deber deontológico del médico. La deontología médica inspira al médico a acompañar al enfermo para aliviar su sufrimiento con el tratamiento enérgico y eficaz para poder controlar sus síntomas, evitando la prolongación de una agonía insoportable con la adecuación de aquellos esfuerzos terapéuticos que le podrían provocar más sufrimiento que la propia enfermedad, pero, en ningún caso, provocar intencionadamente la muerte de quien sufre para que deje de sufrir.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

 

La compasión como herramienta para cuidar

La compasión es el entendimiento y la empatía de los profesionales de la salud ante lo que le ocurre y le preocupa al enfermo. Deseo hablar de lo importante que es la compasión, sobre todo en cuidados paliativos, en el marco de la efeméride del 14 de octubre, Día Mundial de los Cuidados Paliativos, la jornada en la que deseamos recordar en todo el mundo la necesidad de estos cuidados para aliviar el sufrimiento de las personas cuando llegan a la etapa final de sus vidas.

Cuando el médico se dispone a tratar los problemas del enfermo, lo primero que ha de hacer es identificar los síntomas que le provocan sufrimiento, bien sean físicos, sociales, emocionales o espirituales. Si el enfermo percibe que tenemos en cuenta sus preocupaciones va a responder mejor al tratamiento, porque a partir de ese momento se da cuenta que le estamos tratando a él, además de a su enfermedad.

La compasión dignifica y hace más humano tanto a quien la ofrece como a quien la recibe. La compasión ayuda a las personas enfermas, a sus familias e influye en el propio profesional que puede llegar a sentirse transformado.

Tener compasión es mucho más que experimentar un sentimiento de pena o lástima hacia alguien, porque eso supondría mirar a la persona sufriente desde arriba, como si nosotros estuviéramos situados en mejores condiciones o desde una mayor fortaleza. Requiere sentir empatía hacia el dolor del otro, ponernos a su mismo nivel y comprender su problema, como si fuéramos nosotros los que lo tuviéramos. Supone adentrarse en la dificultad de la otra persona para intentar hacerse cargo de ella, queriendo aliviar su carga, decidiendo hacer algo por aliviarla y poniéndose en movimiento para conseguirlo.

Cuando la persona está ante la muerte, se encuentra en un momento crucial. Es entonces cuando la compasión puede ser una herramienta para cuidar al enfermo, ayudarle a dar sentido a su vida y a la razón de su sufrimiento, y contribuir a que adquiera la paz interior necesaria para que el proceso de morir sea sereno.

¿Cómo nos podemos acercar a la persona enferma desde la compasión? Llegar a tener un corazón compasivo es un trabajo y un camino en el que es necesario dar ciertos pasos. El primero es la empatía, la proximidad ante los demás. A más cercanía, más insoportable nos resultará verlos sufrir, lo que nos llevará a sentir responsabilidad y preocupación por ellos. Cuidar a otro supone ver en él dignidad, pero sin compasión no puede desarrollarse lo genuino del corazón humano. Cuando la persona consigue combinar la empatía con la comprensión del dolor, llega a sentir verdadera compasión, que es incondicional.

La compasión nos permite también evitar el pensamiento egocéntrico que lleva a caer en la búsqueda exclusiva de la propia felicidad. En nuestra sociedad, que busca el bienestar personal por encima de todo, se hace difícil comprender y desarrollar la compasión.

La compasión no es un sentimiento etéreo. Lo vivimos a través de la manera en que nos acercamos al otro y de las actitudes que desarrollamos en el trabajo diario. Somos personas ante personas. Cuando nos presentamos ante alguien por primera vez, es importante abrirnos a conocerle para intuir por dónde plantear el trabajo personalizado: comunicarnos con la persona y actuar desde su necesidad expresa. Tengamos presente que hemos de abordar los cuidados paliativos desde el acompañamiento, desde la compasión y desde la ética.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

 

 

También nosotros aprendimos de Cicely Saunders

Leyendo la obra Velad conmigo (Saunders, 2003) y el resto de los escritos de Cicely Saunders (1918-2005) comprendí que nuestro Hospital San Juan de Dios de Santurce tiene cierto paralelismo con su labor desarrollada a favor de los cuidados paliativos en el St. Christopher´s Hospice de Londres.

A raíz de un episodio concreto, la donación de David Tasma, un paciente al que asistió en el final de su vida, la Dra. Cicely Saunders creó el citado hospice para poder atender a aquellos que se encontraran cerca del final de su vida, centrando la atención en tres actividades vinculadas: cuidados clínicos, docencia e investigación.

Posteriormente amplió sus servicios para incluir la atención domiciliaria, promovió la investigación sobre el tratamiento del dolor, desarrolló un centro de formación especializado y, además, produjo un flujo constante de publicaciones que han sido verdaderas referencias para los profesionales que actualmente nos dedicamos a esta filosofía y práctica del cuidar.

En nuestra Unidad de Cuidados Paliativos, desde sus inicios en 1993, se aplican cuidados clínicos, atención social, emocional y espiritual, tanto en el hospital como en el domicilio del enfermo. Se realiza docencia e investigación y, como fruto de esta, se realiza innovación de cuidados para cuidar mejor a los enfermos y a sus familias.

Desde el año 2018, nuestro Hospital cuenta con el Instituto para Cuidar Mejor, con los objetivos de divulgar (publicaciones), formar (cursos, másteres), investigar (dirección y tutorías de tesis doctorales y trabajos fin de máster) e innovar en cuidados paliativos, siguiendo los pasos de la Dra. Cicely Saunders con la Cicely Foundation.

Los profesionales de la Unidad de Cuidados Paliativos de nuestro Hospital hemos aprendido de Cicely Saunders y puesto en práctica con nuestros enfermos muchas de sus enseñanzas de las que deseo señalar algunas: tener en cuenta el concepto de “dolor total” ya que el enfermo puede sufrir además de dolor físico, el emocional, el social y el espiritual; que su tratamiento lo contemplemos como una prioridad, que administremos los analgésicos de forma regular y constante, sin esperar que nos los tengan que pedir los enfermos; y valorar el tiempo, que no es una cuestión de cantidad, sino de intensidad.

Su gran herramienta de trabajo era la escucha. No imponía nunca sus creencias; no presionaba para que nadie pensara como ella. Era ecuménica, aceptaba en su hospice a enfermos de cualquier creencia religiosa o de ninguna. Consideraba que conocer la verdad le hacía más feliz al enfermo.

La Fundación Pía Aguirreche ha editado una nueva edición en castellano de Velad conmigo (2023) en su colección Cultura Paliativa. Se puede descargar gratuitamente en el siguiente enlace: https://fundacionpiaaguirreche.org/velad-conmigo-de-cicely-saunders/

El próximo día 21 de septiembre 2023 se va a celebrar una mesa redonda en la Universidad de Deusto sobre esta doctora, de la que aprendimos muchos de los profesionales paliativistas que trabajamos actualmente en esta disciplina del acompañamiento y el cuidado al final de la vida. Si estáis interesados en conocer más de la Dra. Cicely Saunders os podéis inscribir en el siguiente enlace para poder asistir de manera presencial o virtual. Para cualquiera de las dos modalidades de asistencia es preciso inscribirse: https://fundacionpiaaguirreche.org/mesa-redonda-sobre-cicely-saunders/

Estoy seguro de que aprenderéis mucho de ella, como hemos aprendido los profesionales paliativistas de nuestro Hospital.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

 

 

Cuidados paliativos al estilo de San Juan de Dios

La cultura de los cuidados desarrollada por San Juan de Dios ha sido un referente en la atención a las personas enfermas, que sigue vigente en la actualidad. El fundador de la Orden Hospitalaria fue un innovador tanto en la organización del hospital como en la manera de cuidar, ofreciendo una atención personalizada e integral, incluyendo el apoyo espiritual y religioso, un trato cálido y humano, preocupándose por que los pacientes fueran sujetos activos de su propia curación… En definitiva, ofrecía hospitalidad, el valor principal de esta Institución.

El modelo asistencial de los hospitales de la Orden, reflejo de esta “forma y manera de hacer”, compagina ciencia y avances tecnológicos con ética y humanización, desde el respeto a la dignidad de la persona atendida, garantizando sus derechos, respetando su autonomía y fomentando su participación en los procesos asistenciales.

La persona atendida y su familia son el centro de nuestro trabajo interdisciplinar, en el que adecuamos el proceso asistencial a las mejores evidencias científicas disponibles para prestar una atención individualizada, que considere todas las dimensiones de la persona, y con altos estándares de calidad técnica.

También se cuida a los profesionales, favoreciendo su desarrollo personal y profesional, buscando la máxima competencia tanto en los aspectos técnicos como humanísticos.

Se atiende a todas las personas, sin ningún tipo de discriminación, en hospitales accesibles, transparentes, socialmente responsables, donde se favorece y estimula la docencia, la formación y la investigación, respetando siempre los principios de autonomía y de justicia, para buscar y transmitir las mejores prácticas en la atención a las personas y, así, mejorar también la salud de la sociedad y hacer avanzar el conocimiento científico y humano.

Los cuidados paliativos que se administran en los centros de la Orden no son ideas ni empeños de unos pocos profesionales que trabajamos en sus instalaciones, sino que son toda una filosofía de ayuda solidaria, integral, con una profesionalidad adecuada, una humanización exquisita dentro de una ética enérgica, pero prudente y, siempre, teniendo como objetivo a la persona que sufre y a su familia.

La Orden de los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios fue una de las dos instituciones pioneras de la Medicina Paliativa en España, poniendo en marcha muchas unidades de cuidados paliativos (CENTENO C. et al, 2009).

En los últimos años, en distintos hospitales de la Orden en España se han creado programas de cuidados paliativos, fundamentalmente con el modelo de atención sociosanitaria, modelo en el que se tiene en cuenta en todo momento como elemento fundamental e imprescindible la dimensión personal y humana de los enfermos, de su familia y también del equipo asistencial.

Los profesionales que trabajamos en los centros de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios consideramos que el hombre, desde siempre, ha empleado cuidados paliativos cuando se ha encargado de atender al enfermo en su fase terminal, apoyándole con todos los recursos disponibles y también ayudándole, consolándole y acompañándole hasta su muerte.

No podemos olvidar que el adecuado tratamiento del sufrimiento es una prioridad en el cuidado de todos los pacientes y tiene sus raíces en los mismos orígenes de las profesiones sanitarias.

Actualmente, hemos comprendido que los cuidados paliativos deben cubrir las necesidades físicas, psicológicas, sociales y espirituales del enfermo. Nuestros esfuerzos terapéuticos en la etapa avanzada o terminal de una enfermedad deben orientarse no a curar, sino a cuidar; no a tratar la enfermedad, sino a cuidar al enfermo que la sufre y a su familia.

Por todo ello, las instituciones de la Orden Hospitalaria que se encargan de las personas que están en una fase grave de su enfermedad acondicionaron, en la medida de lo posible, unidades de cuidados paliativos destinadas a hacer que al paciente se la haga más llevadera dicha fase final y, al mismo tiempo, procurar la garantía de un acompañamiento humano adecuado.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi